Por suerte pude asistir el pasado 5 de abril al preestreno de la película Campeones y al posterior coloquio con su director, Javier Fesser, su productor y la actriz Athenea Mata.

Sólo puedo decir que, si toda una sala de cine se rompe en un aplauso al finalizar la película, no hay duda; es una buena película.

Y, las buenas películas, no tienen por qué tener efectos especiales increíbles; el mayor presupuesto del mundo; ni los actores más galardonados; simplemente, una buena historia que contar y un buen guion que la sustente.

Campeones, lo tiene.

Cuando Javier Fesser habla sobre su película, lo hace emocionado. Lo hace desde la perspectiva de un director que ha puesto su corazón en un proyecto y que, viendo la repercusión que el proyecto tiene en el público, siente ese orgullo de quien sabe que ha hecho algo que toca, que mueve, que te provoca, como dice él; lágrimas que no sabrías distinguir si son de risa, de emoción, o de “todo al mismo tiempo”.

Campeones es la historia de un pequeño eslabón perdido a quién unos fantásticos jugadores de baloncesto dan una gran lección de vida, entrega e ilusión.

A través de estos personajes, interpretados por personas que efectivamente tienen una discapacidad intelectual, el guion de la película indaga en preguntas tan esenciales como;

“¿Quién decide quién es «normal»? ¿No sería infinitamente aburrido un mundo donde todos fuésemos iguales?”

Es un claro ejemplo de cómo realmente se puede normalizar este tema y favorecer la inclusión de estas personas en la sociedad; sin hacer mayor hincapié en los problemas que pueda albergar ser una persona con una discapacidad intelectual y centrándonos en las virtudes, las capacidades, los logros personales (os invito a ver cómo juegan los jugadores de baloncesto profesionales con una discapacidad intelectual), su FE-LI-CI-DAD.

Si algo destaca el director después de haber trabajado con ellos es su felicidad, su positivismo, su entusiasmo incesante por las cosas, su manera realmente envidiable de ver el mundo.

Y es que, cada detalle de la película está minuciosamente mimado, pero ellos, mucho más. Cada personaje ha sido tratado con una delicadeza especial, dejando mostrar, sin piedra ni cartón, su verdad. Y es algo digno de aplaudir, y aplaudido por todas las asociaciones de discapacitados intelectuales que han visto la película, asegura el director.

La magia reside en observar más allá de la pantalla y captar el mensaje, que no es de empatía ni pena, sino más bien de enseñanza vital. De replantearse prioridades.

La actriz Athenea Mata, también presente en el coloquio, tiene en la película un papel fundamental, actuando de nexo de unión entre los jugadores y el entrenador, quién, en ocasiones, está dispuesto a tirar la toalla y abandonar a su equipo.

Y es que, en un mundo dominado por hombres, es realmente gratificante ver cómo un guion, de cualquier película que no sea de amor o romántica, otorga un papel altamente importante a una mujer para la continuidad de la historia.

Esperemos que siga siendo así, siempre.

Bravísimo por todos los mensajes que impregnan esta divertidísima película, que yo tampoco calificaría de comedia, ni siquiera de comedia dramática. Es más bien una bonita prueba de que, de quien menos te lo esperas, puedes aprender grandes cosas.

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