Cada cuadro, una historia. La percepción de un momento, una solución, la genialidad de una elección. Así nos presenta La Casa Encendida la exposición “Dokoupil. La rebelión contra el conceptualismo”, una retrospectiva del artista posmoderno que vive el arte a contracorriente. Comisariada por Christian Domínguez, la muestra, que consta de un total de ocho piezas a gran formato, nos aproxima a las inquietudes del pintor que, en el momento de la acción, le llevan a explorar diferentes planteamientos en su peculiar manera de trabajar.

Sin título, Jiri Georg Dokoupil (2012-2015)

Miembro fundador del colectivo de arte Mülheimer Freiheit, Jiri Georg Dokoupil (Krnov, República Checa, 1954) es conocido por desafiar las etiquetas a través de una constante evolución. Su punto de inflexión llegó en el año 1988, a raíz del cual comenta: “Cada artista ofrece una promesa moral con su trabajo, pero la concesión a la comercialización y, por lo tanto, al mercado del arte ha degradado el objeto del arte en sí mismo, hasta convertir las obras en simples mercancías. Eso me resulta frustrante. De ahí mi rebelión contra el conceptualismo”.

Sin título, Dokoupil (1982)

La libertad como halo de creación es, por tanto, el eje central de este recorrido que refleja cómo el estilo del artista se redefine en función de la forma. “Se trata de una exposición con un número limitado de obras, pero con un potente impacto visual”, remarca Lucía Casani, directora de la institución cultural. Efectivamente, cada cuadro llama la atención por sí solo, como un elemento individual y diferenciador con el que construye, a su vez, el marcado carácter de su conjunto. “La intención es que el espectador se lleve cada una de las obras retenida en su memoria”, señala Casani.

Transitando por una incesante investigación en cuanto a los procedimientos pictóricos, Dokoupil ha llegado a trabajar con un látigo o la llama de una vela como pincel. “Busco usar materiales que, verdaderamente, no funcionan; y hacer con ellos una pintura imposible”.

Dentro de las piezas que componen la muestra, nos encontramos con una pared recubierta por el conjunto de fotogramas de una película de James Bond. Visualmente, el efecto que genera el detallismo de esas pequeñas imágenes impresas en su totalidad es sorprendente. Asimismo, las matemáticas y un caos perfectamente organizado y desequilibrado a partes iguales emerge de un cuadro inspirado en una de sus novias. Sin embargo, son las burbujas las que representan una constante en sus pensamientos. “Las burbujas me están machacando, no sé qué me pasa. No me levanto y digo ‘quiero pintar flores’. No, son las burbujas”, señala.

Preguntarse por la existencia de la pintura, el arte y sus propios límites, e ir en contra del conceptualismo e, incluso en ocasiones, de sí mismo le lleva a construir su universo en función de ideas puras que nacen de su propia percepción del mundo y que podrán visitarse hasta el 12 de abril en La Casa Encendida.

 

La Generación 2020

Sin embargo, no es solo Dokoupil el que se hace con las salas de La Casa Encendida para dejar su huella en el pensamiento colectivo. La Generación 2020 presenta un recorrido por el panorama del arte emergente que muestra el presente como resistencia ante un futuro distópico. Se trata de la exposición de los ocho proyectos seleccionados en la convocatoria Generaciones, de Fundación Montemadrid, que cumple veinte años en su apoyo y promoción de los artistas menores de treinta y cinco años españoles.

«Muchos de los artistas hablan de este mundo virtual en el que estamos atrapados de manera voluntaria. Exploran el pasado para aprender de él, estar mejor en el presente y cambiar ese incierto futuro al que parece que nos hemos avocado nosotros mismos», comenta Ignacio Cabrero, comisario de la exposición que cuenta, además, con la colaboración de Fundación Banco Sabadell.

La construcción de nuevos sentidos desde la acción política y el arte es uno de los puntos clave por los que transitan jóvenes creadores como Gala Knör (Vitoria-Gasteiz, 1984), con su instalación Good Bad Not Evil. El proyecto investiga sobre las imágenes digitales, la imagen pobre, los memes y los Deep fakes, para transmitir “la absurda pero poderosa naturaleza asociativa de las imágenes de Internet y cómo han transferido su poder de la realidad digital a la realidad vivida”, en palabras de la artista.

Por su parte, la performance de esta edición, llevada a cabo por Nora Silva (Madrid, 1988), No Fall Games, presenta una coreografía dentro de la cual se enmarca la idea de los sistemas de seguridad, la violencia suave y la cultura de la autovigilancia a través de las redes sociales. Una claustrofobia estresante que no nos deja respirar entre Selfie y Selfie. La exhibición tendrá lugar los sábados y domingos del 8 al 23 de febrero a las 12:00 y a las 19:00.

La Máquina del Macedonio, Cristina Mejías

También nos encontramos con la brillante instalación de Cristina Mejías, La Máquina del Macedonio, que juega a contar una serie de relatos a través de elementos escultóricos en penumbra que el espectador va descubriendo gracias a una linterna. Además, tenemos las piezas de bismuto Knee-deep, de Javier Arbizu; el mural Paisaje sin mundo de Oier Iruretagoiena; la película O arrais do mar de Elisa Celda; y las instalaciones, Txukela de Claudia Rebeca Lorenzo y Celada de Miguel Marina. Todas ellas podrán visitarse hasta el 26 de abril.

Knee-deep, Javier Arbizu

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