No te encuentro, ¿dónde estás?

Perla dorada del cielo que caíste sobre el mar.

Dónde está tu risa de laberintos de caracola

Dónde está el cabello que corona tu imagen como una aureola

Dónde se esconden tus pensamientos de soñador sin sueño

Dónde huyó tu poema sempiterno

¿Te puedo seguir llamando amor?

Recuerdo tu piel de afrodita

Incapaz de aguantar las cosquillas

Recuerdo tu aliento voraz

Que disfrutaba comer nada mas levantar

Recuerdo tus duros labios de niño

Luchando contra los míos

Recuerdo los rugidos y los gemidos.

Recuerdo tus ojos de color lorcado

Recuerdo acariciar tus manos

Pero ya empiezo a olvidar algunas cosas

Cosas que se hunden

En el pozo de la memoria.

Donde todos los colores se diluyen

Haciendo que todo el mundo parezca igual

Se me olvida tanto que sé

Que nunca podré recomponer

El rompecabezas de nuestro amor

Pero sé suficiente para entender

Que no puedo olvidar todo

Tú.

Estarás siempre en mi luna infinita

En mi nube de amar.

Javier Quevedo
(Madrid, 1991) tiene un grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y un Máster en Estudios Europeos por la Universidad Libre de Bruselas. Si fuera por curiosidad, continuaría estudiando toda su vida, pero por ahora centra su interés en los movimientos sociales y la UE.

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