Las redes sociales, ese espejo por el que mostramos nuestro reflejo al mundo y cada vez de manera más nítida, ya no solo son una herramienta narrativa de nuestra vida en streaming, sino también una nueva vía para mantener nuestro recuerdo vivo una vez que ya no estemos aquí. Internet nos está abriendo las puertas a la eternidad: la muerte ya no es excusa para no seguir actualizando nuestro timeline.

Hasta hace poco, la gran mayoría de los familiares de un fallecido solían solicitar el cierre del perfil de su ser querido, lo que a veces conllevaba ciertos problemas en el trámite debido a la necesidad de certificar dicha defunción. Pero es ahora cuando una nueva tendencia comienza a florecer: lejos de irnos, queremos quedarnos, y queremos el feedback de nuestros contactos.

Facebook lo sabe. Es por ello que desde el pasado mes de febrero, incluye en su configuración una opción para que la persona que nosotros elijamos se haga cargo de publicar en nuestro nombre de manera póstuma. Encontramos esta opción a través de la ruta «Configuración > Seguridad > Contacto Legado». Eso sí, la persona elegida para tal función no será dueña de nuestro perfil de manera completa. Nos llevaremos a la tumba todos los mensajes privados de nuestra cuenta, puesto que nuestro heredero no podrá acceder a ellos, como tampoco podrá publicar en la misma tónica en que nosotros lo hacíamos. Se trata, al fin y al cabo, de mantener nuestro recuerdo vivo, pero sin usurpar nuestra identidad. De la misma manera, aquel que designemos como Contacto Legado de nuestra cuenta, tendrá la potestad de eliminar nuestro perfil si lo desea.

Cuando la certeza de nuestra muerte a un corto o medio plazo es algo real, la página web DeadSocial (http://www.deadsoci.al/) nos permite dejar preparadas diferentes publicaciones, ya sea en formato de texto, vídeo o fotografía. Estos elaborados mensajes estarán listos para publicarse en cualquiera de las redes sociales existentes (Facebook, Twitter, LinkedIn) en el momento de nuestra muerte o en un momento puntual que hayamos programado nosotros, como por ejemplo, en la fecha del cumpleaños de un amigo, al más puro estilo de la película «P.D: Te Quiero«. Existe un límite de seis mensajes por día, y al igual que con Facebook, habremos de designar a alguien de confianza para que gestione este sistema de publicaciones programadas por nosotros.

Para los más asiduos a la red del pajarito azul, disponemos de LivesOn (http://liveson.org/connect.php) que se autodefine como «Tu vida social después de la muerte» en su web. El funcionamiento de esta aplicación se basa en un minucioso análisis de todos los tuits, retuits y favoritos de nuestra cuenta de Twitter, a partir de los cuales el programa lanzará desde nuestro perfil diferentes tuits con enlaces similares a todo aquello que la aplicación haya considerado afín a nuestros intereses.

Y cuando lo que vamos a querer es difundir un mensaje de manera más íntima, nos encontramos con la aplicación If I Die (http://ifidie.net/). El programa es capaz de enviar de manera privada nuestros mensajes a aquellos contactos que elijamos, ya sea por Facebook o por correo electrónico, en el formato que prefiramos (texto, video, foto). Pero para que la aplicación cumpla con tan emotivo fin, tres personas a las que hayamos designado previamente, deberán confirmar nuestra defunción. Igualmente, esta aplicación estará preparada para lanzar nuestro último adiós a Facebook o Twitter de manera pública.

«Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.» – Robert Louis Stevenson

 

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