Si hay dos fechas señaladas en el calendario para los buenos propósitos son Año Nuevo y el inicio de un nuevo curso. Están los clásicos: dejar de fumar, llevar todo al día, adelgazar, ponerse en serio con el inglés…

Nosotros proponemos uno un tanto más especial: ser más ecológicos.

Eso es. Bueno para ti, para tu economía, y para el medio ambiente ¿alguien da más?

Aquí te damos unas claves muy fáciles con las que conseguirás reducir tu consumo de plásticos, producción de basura y tu huella medioambiental. Ahora que se acaban las vacaciones son consejos que puedes poner en práctica tanto en el trabajo, en la universidad, colegio…

1. Dile adiós a las botellas de plástico de un solo uso. Además de no ser nada ecológico por la cantidad de residuos que produces (de los cuales solo un se recicla alrededor de un 9%), te evitas el consumo de BPAs. El BPA (bifenol A) es un compuesto que desde hace unos años ha demostrado ser tóxico y ha sido prohibido su uso por algunos países en productos como los biberones. El mejor consejo que podemos darte es que inviertas un poco de dinero en una botella de cristal o acero inoxidable. Además, a la larga te saldrá rentable porque no tendrás que comprar una botella de agua cada vez que sales de casa.

2. ¿Te vas a llevar la comida al trabajo y a la universidad? Compra tus tuppers de cristal en vez de de plástico. Te ahorraras los problemas asociados al plástico que he nombrado anteriormente y además tus nuevos tuppers de cristal serán mucho más duraderos. Eso sí, sé responsable. Si ya tienes recipientes donde llevar tu comida, no necesitas comprar otros y desechar los que ya tienes. Sí, es ecológico usar cristal en vez de plástico, pero más ecológico (y económico) es no tener que comprar algo que ya tienes.

3. Lleva tus cubiertos encima y evita coger los desechables de cafeterías y restaurantes. ¿Cuánto tardas en coger un cuchillo y un tenedor antes de salir de casa? ¿Cuánto pueden ocuparte? Todas las pegas que quieras poner a esto son excusas.

4. Sí comes en la cafetería o en algún restaurante (e incluso si te compras la comida en alguna tienda o supermercado) opta por las opciones que menos plástico y envoltorios impliquen en su consumo. Además, te parezca mentira o no, esto también puede beneficiar a tu salud: la comida más saludable no necesita envoltorios. En vez de ir a la máquina expendedora de turno a por una chocolatina en tu descanso ¿por qué no caminas hasta la frutería más próxima a por una manzana?

5. Rechaza las bolsas de plástico. Parece inevitable salir de una tienda sin que te den lo que has comprado metido en unas bolsa de plástico. Es una manera muy fácil y gratuita de aumentar los desechos y es absolutamente prescindible. Acostumbra a llevar una bolsa de tela contigo por si acaso, y si sabes que vas a hacer una compra, con más motivo aún. No ocupan espacio, no pesan y al planeta le estarás ahorrando una buena cantidad de residuos.

6. Tanto si eres estudiante como si trabajas en una oficina, otra manera muy simple y conocida por todos es reducir tu gasto en papel. Parece que lo primero en lo que pensamos cuando hablamos de malgasto de papel es en la tala de árboles y la deforestación, pero la realidad es mucho más compleja. El impacto del consumo masivo de papel afecta a otros recursos como a los hídricos o energéticos, produce una elevada polución y afecta a la biodiversidad y comunidades locales de las zonas donde se talan los árboles. Así que, la próxima vez que te decidas a imprimir algo, piensa si realmente lo necesitas. Detrás de unos cuantos folios hay mucho más que papel.7. Desplázate en transporte público. Parece el consejo más obvio y al que más pegas se le puede encontrar de primeras pero, ¿te has parado a pensar en todo lo bueno que trae viajar en bus/metro/tranvía? Para empezar, te hace caminar más, que en una sociedad tan sedentaria como en la que vivimos eso nunca está de más. Además, tienes tiempo para ti. Sí, ir en metro te consume más tiempo que el coche pero, piénsalo: esa media hora (o el tiempo que sea) vas a estar irremediablemente ahí metido. No puedes hacer otra cosa más que estar ahí. ¿Por qué no aprovechar ese tiempo para hacer esas cosas para las que luego nunca puedes hacer un hueco en tu día a día (leer, escuchar podcasts, meditar…)?

Realmente no tienes que hacer grandes cambios en tu vida para minimizar tu impacto medioambiental.No hace falta comprar productos raros para ser más responsable con el medio ambiente ni llevar a cabo estrategias complicadas. Como casi siempre, reducir y simplificar es lo que mejor funciona.  Además, una de las mejores cosas de empezar a implementar cambios de este estilo es el efecto dominó que se produce.  Si te fijas, todo va relacionado: lo más ecológico acaba siendo lo que mayor impacto positivo tiene en tu salud y lo que menos afecta a tu bolsillo.

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