En la madrugada de un caluroso 30 de diciembre de 2020, a las 04:12 en Buenos Aires, el Senado en Argentina culminaba la aprobación de la legalización del aborto en las primeras 14 semanas de gestación. En caso de violación o peligro para la madre puede haber excepciones en el número de semanas (sendas causas fueron promulgadas en 1921 para el aborto legal).

Aborto legal, gratuito y seguro son las bases de la ley. Las menores de 13 años deberán presentar el permiso del responsable legal, entre 13 y 16 también deberán presentarlo si la interrupción supusiera un riesgo para su salud, las mayores de 16 años no requerirán autorizaciones de representantes legales. La ley incluye la objeción de conciencia del profesional sanitario.

Esta ley es el triunfo de un movimiento masivo e intergeneracional de mujeres, la Marea Verde, que durante años han recorrido las calles por sacar el aborto de la clandestinidad. El aborto clandestino, fruto de la ilegalidad de la interrupción voluntaria del embarazo, supone una multidimensional problemática para mujeres y niñas: de un lado la exposición a riesgos a su salud física y mental, de otro lado, acentuación en la brecha de desigualdad socio económica. En otros casos, además, puede haber una persecución penal a la mujer o de las personas vinculadas a dicho aborto si las hubiera. 

Este combo en América Latina resulta sumamente violento e incluso mortal en demasiadas ocasiones. En Argentina se estima, según Amnistía Internacional, que se practican 450.000 abortos clandestinos al año, según el Ministerio de Salud, en 2005 los cálculos estimaban cifras entre los 350.000 y 500.000 abortos clandestinos al año. Complicaciones durante el aborto han sido la primera causa de muerte en las mujeres en los últimos 30 años, el 25% de las mujeres fallecidas a causa de complicaciones en el aborto tenía menos de 25 años. Unicef hacía público en un llamado de atención, en septiembre de este año, el siguiente dato, hay 10 partos por hora en Argentina de niñas y adolescentes, del total de los embarazos de este grupo, el 70% no son intencionales.

Argentina se suma a Uruguay, en América del Sur, en haber legalizado la interrupción voluntaria del embarazo. Remarquemos que en Uruguay, con un marco legal que asegura el aborto seguro y gratuito, se registran las cifras más bajas de fallecimientos vinculados al embarazo, aborto o parto de América Latina. Un estudio publicado por Amnistía Internacional muestra cómo las cifras de fallecimientos de mujeres en relación al proceso de gestación, parto y puerperio, para el mismo año, en Argentina doblaban las de Uruguay, ante marcos normativos diferentes, en una muestra proporcional. Las cifras demuestran que los abortos ocurren igualmente, pero los outputs son dramáticamente diferentes.

La Cámara de Diputados de Paraguay, horas después de que finalizara la votación en Buenos Aires, ha realizado un  minuto de silencio a modo de repudio por la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Muchos países en América Latina están aún lejos de otorgar marcos legales y seguros a las mujeres en la decisión sobre sus gestaciones y maternidades,  en sus derechos sociales y en su salubridad.

Alberto Fernández, presidente de la Argentina, incluyó el compromiso con este proyecto de ley en su campaña electoral dando un amplio respaldo institucional a la nueva votación.

En 2018 el proyecto de ley no fue aprobado por el Senado después del respaldo del Congreso. Desde entonces el movimiento social  #SeráLey ha seguido reclamando incansablemente el aborto legal. En la madrugada pasada, tras aprobarse semanas atrás el proyecto de ley en el Congreso, el Senado también aprobaba la ley de interrupción voluntaria del embarazo. La ley ha sido aprobada en ambas Cámaras gracias al recambio de legisladores y al cambio de opinión reconocido por algunos de ellos, influidos por la Marea Verde o el compromiso del Presidente.

La votación ha transcurrido tras largas horas de debates. Un diputado por Jujuy denunciaba amenazas a familiares en caso que se votara en favor de la ley, este optó por abstenerse. Muchos otros denunciaron insultos por parte de la población en contra de la ley. Aquellos en contra del aborto, la Marea Celeste,  se movilizaron en redes y en las calles con discursos emotivoretrógados. Durante la votación, en el espacio reservado a este colectivo, se instalaron confesionarios y liturgias religiosas. 

38 votos a favor, 29 en contra, una abstención en el Senado y miles de mujeres en las calles, han dado luz verde a un derecho más a las pibas, incansables luchadoras. Más salud y más justicia hoy, en Argentina, para las mujeres y niñas.

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