Hace algunos días dábamos el pistoletazo de salida al análisis de cómo han comunicado nuestros grandes chefs en redes sociales durante el confinamiento, y lo hacíamos con el análisis de los perfiles de David Muñoz y Dani García.

En esta segunda parte, hemos querido abordar el caso de Alberto Chicote y Jordi Cruz, dos chefs estrella conocidos tanto por su destreza en las cocinas (Yakitoro y ABaC) como en los platós (Pesadilla en la cocina y Top Chef y MasterChef).

 

Alberto Chicote (@albertochicote)

Aunque no necesite presentación, el chef madrileño, criado en Carabanchel y propietario de Yakitoro (2 locales en Madrid) y la taberna Puertalsol (también en la capital), ha sido uno de los protagonistas en las redes sociales durante estos meses.

Si bien ya habíamos podido ver en su canal de Instagram algunos vídeos (visitando obras en sus restaurantes, alguna promo de sus programas de televisión…), fue durante el confinamiento cuando comenzamos a ver asiduamente casi un vídeo diario bajo el hashtag #CocinaDeResistencia.

Con este lema Chicote buscaba, desde el 21 de marzo, enseñarnos a cocinar con lo que tuviéramos en casa, evitando en la medida de lo posible ir al supermercado.

 

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Bueno, igual sí que es superable, pero esta PIZZA DE BUTIFARRA, CEBOLLA ROJA Y QUESO ARZUA ULLOA es… MARAVILLA. #CocinaDeResistencia

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Callos, patatas asadas, chuletas, verduras… el toque tradicional ha sido la nota dominante en sus publicaciones, y es que cada receta se dividía en un vídeo breve (de unos 2 minutos, grabado por su mujer Inma Núñez) explicando qué había cocinado y el resultado, y una publicación con varias fotos del proceso de elaboración y los ingredientes necesarios. Esta combinación de vídeos y fotos le han valido a Chicote los 639.000 seguidores en Instagram.

 

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Y así es como he hecho la PIZZA DE BUTIFARRA BLANCA CON ARZUA ULLOA Y CEBOLLA ROJA. #CocinaDeResistencia Cosa fácil de hacer y resultona a tope. 1- pongo la base de pizza en la mesa (hecha por ti o comprada, como prefieras) y reparto unas cucharadas de tomate en conserva triturado con las manos por encima. 2- pico una cebolla roja, pequeña, en media juliana (juliana más corta) y la repartí por encima. 3- Retiró la tripa de la butifarra y la corto en rodajas de 3 mm más o menos y las reparto por encima. 4- Corto el queso en dados y lo reparto por encima, al gusto. Por encima, un poco de Siracha, que me gusta el picapica. 5- Echó un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima y le añado unas vueltas de molinillo de pimienta negra. 6- Meto al horno a tope hará que el queso se funda y se dore la masa y el resto. Retiro del horno y dispongo alguna hierba fresca por encima, en este caso orégano. A la mesa!!!

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El tono de Chicote ha sido siempre, tanto a la hora de trabajar en televisión como en sus propios canales, un tono desenfadado, sincero, alejado de las pretensiones de la alta cocina de esferificaciones y nitrógeno líquido, más partidario de la cocina «para el pueblo llano» que para una élite que se lo pueda pagar, sin dejar de lado un talento profesional de categoría. A su comunicación enfocada en la cocina ha sabido añadir toques de su vida personal como su afición por la saga Star Wars, la fotografía o la lectura, además de una faceta saludable muy importante tras su pérdida de casi 30 kg. de peso.

 

Jordi Cruz (@jordicruzoficial)

El cocinero manresano poseedor de tres estrellas Michelín y jefe de cocina de ABaC (Barcelona), obtuvo su primera estrella de la compañía francesa en 2004 a los 26 años, siendo el chef más joven de España en conseguirlo y el segundo del mundo.

Célebre por su papel de juez severo en el programa MasterChef, Jordi Cruz ha compaginado la grabación (con los debidos parones, claro está) de la octava edición del programa con la emisión de directos de Instagram que luego ha incorporado a su apartado de Instagram TV.

Comenzó su andadura el 25 de marzo, 11 días después del inicio del confinamiento, con una crema de alcachofas que, dada su duración (45 minutos) dividió en 3 partes, al igual que ha ido haciendo en recetas sucesivas.

Aunque convive con su pareja, la arquitecta brasileña Rebecca Lima, Cruz ha optado por realizar sus emisiones en directo de manera estática, colocando el teléfono móvil en un extremo de su cocina (tanto en su casa de Barcelona como en su piso de Madrid, al que se ha tenido que trasladar en los momentos de grabación del programa).

A pesar de lo rígido que puede parecer en un primer momento este formato, el chef catalán ha ido mostrando a cámara el estado del cocinado, en lo que él mismo calificó como «clases de cocina, no recetas», ya que en ellas incluye lecciones de cómo deshuesar carne, quitar espinas a un pescado o preparar las verduras.

Y aunque Instagram es una de las redes sociales más extendidas, especialmente entre los menores de 35 años, desde el mes de abril podemos encontrar sus recetas también en YouTube, en un canal que ha inaugurado subiendo estas emisiones en directo para poder verlas con mayor comodidad y poder llegar así a más gente.

Unas recetas en las que ha sabido equilibrar los platos tradicionales (patatas bravas, rape en adobo, gazpacho…) con técnicas propias de su cocina de vanguardia (elaboración de espumas, emulsiones…). Una mezcla que le ha valido llegar en estos meses al millón de seguidores en Instagram (un podio que comparte con David Muñoz) y a los 147.000 suscriptores en YouTube.

Si tenemos en cuenta el tono comunicativo, en estas recetas (o clases de cocina) hemos descubierto un Jordi Cruz más cercano, amable y natural que en los platós (especialmente en ediciones anteriores de MasterChef), con gran capacidad didáctica y mostrando una total flexibilidad en los ingredientes y técnicas, asegurando en todo momento que su receta de bravas, tarta de zanahoria o ensalada César no era «la receta ortodoxa», pero sí «está muy rica».

 

Un país de chefs, pero también de buenos comunicadores

Según el blogger y gran aficionado a la cocina Antonio Toca (@atach en Twitter y @antonio_toca en Instagram), «en España siempre nos ha encantado los programas de cocina y con chefs conocidos, ahí el éxito de Arguiñano. Nos encanta cocinar y aprender, y ahí lo visual importa. Si además el chef tiene habilidad para comunicar, nos vamos a enganchar seguro.

Si juntamos lo visual, con la viralidad de las redes sociales y su alcance, más el hecho de que Instagram te permite tener tu propio canal de televisión, por decirlo así, interactuar con tus seguidores, emitir tus recetas a la hora que quieras, archivarlas en IGTV (bien editando la receta como hace David Muñoz o Chicote, o subiendo la receta entera como hacen David Garcia y Jordi Cruz) y tener acceso a ellas en plan VOD (vídeos bajo demanda)… ha sido un plus durante la pandemia.

La verdad es que juntando todo tenemos un win-win y donde, entiendo, a muchos chefs les ha permitido probar y aprender de los nuevos canales, incluso ser atrevidos y perder el «miedo»… lo cierto es que a los que nos gusta lo gastro hemos disfrutado muchísimo estos meses.»

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