Mucho se ha hablado sobre el mito de la Atlántida, ese continente mitológico tragado por el mar, pues bien, muchos de los expertos han visto en otro mito el del rey Minos de Creta y el minotauro, la posibilidad de que una isla de su reino, sea la verdadera Atlántida y no la descrita por Platón, la cultura minoica, que habitaba la isla de Creta sobre el 2000 a.C., desapareció repentinamente sobre el S. XV a.C., poco se sabe y lo que se sabe es incompleto o de tercera mano, sobretodo ateniense, los enemigo de Creta, pero lo que sí se sabe, es que, sobre esa época, en la isla de Santorini, que en la edad antigua se llamaba Thera, hubo una erupción volcánica de tal magnitud, que los expertos, calculan que la mitad de la isla fue engullida por las aguas y este hecho,  produjo una ola de casi 100m de altura, la erupción, también cubrió de ceniza volcánica toda la isla y sus poblaciones, la más grande la de Akratiri quedando así sepultada bajo toneladas de ceniza de las cuales, milenios después sería desenterrada por los arqueólogos.

Pero las similitudes con la Atlántida y su leyenda no terminan aquí, ya que como se sabe de los llamados «atlantes», poseían una tecnología y cultura superior a la de sus contemporáneos, pues bien, al estudiar las ruinas de Akratiri, se ha descubierto que las casas, constaban de suelo y escaleras flexibles y los techos, estaban formados de vigas de madera y cañas cubiertas de arena compactada, lo cual no era nada más, que un simple, pero eficaz, sistema antisísmico, ya que la actividad del volcán, podía producir terremotos. En Akratiri, también se han encontrado con redes de alcantarillado para las instalaciones sanitarias, y sistemas de doble pared, para aislamiento acústico.

Si queremos más pruebas de lo avanzado de la cultura minoica, también podemos observar, el «Disco de Festos», un disco con lenguaje minoico (aunque otros expertos creen que es de un pueblo cicládico) encontrado en el palacio de Festos, en el que los signos no están escritos o grabados, si no impresos, miles de años antes de que Gutenberg inventara la imprenta.   

Dejando esto a un lado, el lenguaje minoico, aun es desconocido para los estudiosos de la cultura egea, ya que no hay forma de traducir sus textos, cosa que no pasa con la escritura jeroglífica de los egipcios, ya que su lenguaje era una sucesión de líneas grabadas, no simbólica como con la de sus contemporáneos africanos.

Con esto se podría decir que la civilización minoica o egea, era en la antigüedad bastante avanzada como lo era la «civilización atlante.»

El pueblo del rey MInos, era un pueblo que contrastaba con la cultura de sus vecinos egipcios, ya que estos últimos, veneraban a los muertos y construían grandes tumbas como las pirámides, mientras que todo apunta a que la cultura minoica, gracias a un sarcófago, descubierto en la excavación de «Hagia Triada», todo, desde la arquitectura hasta los ritos funerarios, estaba vinculada a la naturaleza, como si fuese un canto a la vida y la belleza, como podemos observar en las pinturas que adornan las estructuras que aún se conservan.

En algunas vasijas que se encontraron en el palacio de Cnosos, se pueden observar otros aspectos de la vida minoica, en ellas, se puede ver a un hombre subido a lomos de un toro, esto se debe a que los minoicos, realizaban algo denominado, Taurocatapsia, que difiere de la tauromaquia, en que aquí no se daba muerte al toro si no que, intentaban mantenerse sobre el toro el mayor tiempo posible. En estos espectáculos, los espectadores eran una mezcla de personas con diferente poder adquisitivo, ya que la edificación laberíntica del palacio, permitía que se reunieran en el mismo lugar gentes de diferentes clases sociales. En lo que se refiere al trato de las mujeres, tenían los mismos derechos que los hombres e incluso más, ya que desempeñaban un papel fundamental en la vida cotidiana y muchas de las acciones de la corte eran promovidas por ellas.

La intrincada construcción del palacio y la afición a los toros, podrían ser las bases para que los atenienses, enemigos acérrimos de los cretenses, forjaran la leyenda del monstruoso minotauro y su fatal laberinto, tapando así, la fama de justo e imparcial, que después de miles de años se le restituyó e incluso ahora, el presidente del tribunal de La Haya se sienta en una réplica del sitial del rey Minos.

El reino minoico o egeo, con sus islas, ha suscitado a lo largo de la historia, gran cantidad de preguntas a las cuales, en la actualidad no tenemos respuesta, pero los arqueólogos, historiadores y demás expertos, siguen incansablemente al acecho de cualquier pista o indicio que proyecte un rayo de luz sobre los misterios del pueblo minoico.

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