En su afán por producir series que se diferencien del resto de la oferta nacional, Atresmedia ha vuelto a confiar en Bambú Producciones para la elaboración de una nueva ficción de época —tras Velvet y Tiempos de guerra. Con esta serie, la cadena incorporará una novedosa estrategia de programación: además de haber reducido la duración de los episodios a cincuenta minutos (medida estrenada en La catedral del mar), la ficción contará únicamente con tres pausas publicitarias de tres minutos de extensión.

Inspirada en hechos reales, 45 revoluciones es un drama ambientado en los sesenta que gira en torno al nacimiento de una discográfica en las carnes de tres personajes que enfrentarán las adversidades de la compleja industria musical. Poco conocemos de la trama (durante la presentación en el MiM Series sólo se proyectó un trailer), pero parece que la serie se desligará del patrón al que la fusión de Atresmedia y Bambú nos tiene acostumbrados.

Huyendo de tramas secundarias insignificantes y con la ambición de dotar de mayor ritmo e intensidad a las principales, 45 revoluciones concibe una historia a partir de sus personajes (que nacen de referentes reales) y no inventa sus personajes en base a una historia. Y esa modificación, empaquetada en capítulos de cincuenta minutos, puede llevar a la serie a jugar en un territorio distinto a sus predecesoras.

45 revoluciones es una serie de época. Sin embargo, Sonia Martínez (responsable de ficción de Atresmedia) la define como una serie contemporánea en los temas que trata. Probablemente nos topemos con alguna reivindicación feminista en sus tramas (e incluso puede que retrate la lucha por la libertad de expresión en tiempos de tabúes dictatoriales).

Pero también encontraremos un guiño a la actualidad a través de la música. Las canciones que interpreta Robert (un melómano empedernido que sueña con vivir en los escenarios) van desde Lady Gaga a Coldplay, pasando por Passenger o el Hey Soul Sister de Train. Todas ellas con un arreglo sesentero para que parezca que nacieron en otro tiempo.

De esta manera, Atresmedia apuesta por fortalecer su sello de ficción con un formato que (por fin) se adapta a las necesidades de su tiempo y promete mejorar la experiencia del espectador. Pero en el extremo opuesto a los complejos universos de Bambú se encuentra la efectiva sencillez de Gente hablando, la nueva serie de Álvaro Carmona para Flooxer (marca de contenidos audiovisuales de Atresmedia), presentada durante la misma jornada del festival.

Gente hablando se define como una serie de gente hablando. Y sorprendentemente, no es más que eso. Lo nuevo de Flooxer muestra (en seis dosis que no alcanzan los diez minutos) cuestiones universales a través de conversaciones cotidianas entre dos personajes. Cada historia con su mal rato, en el marco de una exuberante naturalidad, crece con el desarrollo del episodio hasta generar un aplauso espontáneo en el espectador. Porque el arma más poderosa de la serie no reside en las historias que cuenta, sino en su capacidad de generar reflexión acerca de las temáticas que esconden las mismas.

En los cuatro episodios que pudieron visualizarse en el preestreno se dibujan temas como la frustración y la mediocridad (a través de una conversación entre dos padres sobre los sueños de su hijo que culmina en un maravilloso speech de Verónica Echegui), la superficialidad (en una cita que nace en Tinder), un retrato a la situación que atraviesa la Iglesia (con Rosario Pardo confesando sus pecados ante Juanra Bonet), o la soledad (a través de un peculiar encuentro entre dos vecinos que parte de la petición de uno de ellos para que el otro deje masturbarse con el balcón abierto).
Gente hablando hace pensar, desata la carcajada y deja con ganas de más.

La apuesta de Álvaro Carmona da una patada a los sobrecargados universos de las series españolas para atacar la sensibilidad de la audiencia. Y evidencia que la sencillez en ficción es directamente proporcional a la conexión con el espectador. Porque en las series no hay nada más poderoso que contar nuestras propias historias.

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