Hoy, 26 de abril, se cumplen 30 años de lo que fuera el mayor accidente nuclear de la historia, comparable únicamente al desastre acaecido en Fukushima 25 años después. Las consecuencias, por todos conocidas, impactaron de lleno en cada mínimo resquicio de vida que existía al norte de Ucrania, además de expandirse por Europa del Este y en menor parte, por Europa Occidental. Miles de personas, afectadas por la contaminación radioactiva, hubieron de ser evacuadas de sus hogares, transformando ciudades como Prípiat en una auténtica estampa fantasma.

Pero también hoy, 26 de abril, podemos ser testigos directos de lo que allí aconteció 30 años antes: existe ya la posibilidad de hacer turismo en Chernóbil.

«Toque lo intacto, sienta lo desconocido, vea el lado salvaje»

Así reza el eslogan utilizado en la web Chernobylwel.come (http://www.chernobylwel.com/ES/), la cual organiza viajes de dos días al mismo Chernóbil, Prípiat y la zona de exclusión delimitada tras el accidente. El site, aunque no es pionero en la organización de estas excursiones, cuenta ya con el beneplácito de cinco estrellas en TripAdvisor y un certificado de excelencia. Se nos abre la posibilidad de visitar la central nuclear, charlar con supervivientes de la explosión, adentrarnos en edificios abandonados, así como alojarnos en el «mejor» hotel de Chernóbil (y a su vez el único).

La URSS de 1986 se respira en aquel ambiente desolador, en donde todo permanece tal y como fue abandonado 30 años atrás. Carteles de propaganda comunista, edificios y consignas militares continúan allí, congelados en el tiempo, esperando al turista del siglo XXI.

2Cartel con el emblema de la Rep. Socialista Soviética de Lituania, Prípiat

Carne de cañón para fotógrafos, curiosos, morbosos e Iker Jiménez, Chernobylwel.com nos promete un viaje de esos que no se olvidan por 280 euros/persona. Incluye el transporte de ida y vuelta a Kiev, pensión completa con comida tradicional ucraniana (si vamos a Chernóbil, vamos para todo) y una guía que nos acompañará en todas las rutas. Además, los grupos de visitantes son reducidos, lo que permite una menor aglomeración en las excursiones.

Día 1

Para el primer día, Chernobylwel.come ya nos prepara el plato fuerte. La escuela de primaria, el invernadero, el estadio de fútbol, el hospital o la iglesia despiertan de su letargo para recibirnos en un espeluznante ambiente atemporal.

3Un libro en el suelo de la escuela de primaria, Prípiat

Día 2

En el segundo día se plantea un encuentro con los supervivientes locales, los cuales transmiten a los turistas el testimonio de la tragedia que vivieron en primera persona. Después, se organizan rutas por los bosques de la zona y algunos edificios más como la piscina, para finalmente terminar la visita presenciando el origen de todo: la central nuclear y el sarcófago en donde se entierran los reactores explosionados.

4Turistas midiendo la radiación del sarcófago de Chernóbil

¿Y la radiación?

Desde la web de Chernobylwel.come, la seguridad es una premisa básica en todo momento. Las rutas establecidas  y de las cuales no podemos desviarnos, cuentan con niveles de radiación no superiores a los que actualmente se pueden encontrar en Kiev. Se compara pues, a un impacto radioactivo similar al que recibimos con una radiografía o a un viaje de larga duración en avión. Con todo, un viaje a Chernóbil no es apto para hipocondríacos ni tampoco para cobardes.

5Y tú, ¿te atreverías?

 

   

[author] [author_image timthumb=’on’]http://radioparalela.es/wp-content/uploads/2015/10/María-López-2.jpg[/author_image] [author_info]MARÍA LÓPEZ

(Madrid, 1990) es Licenciada en Periodismo, especialista en publicidad online. Instagram: @mawicheshire[/author_info] [/author]

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