Siempre que se habla de la aparición de la Lotería bajo el reinado de nuestro «querido» Fernando VII, pero lo cierto es que fue su abuelo, Carlos III, quien la implantó.

Fue en 1863 cuando, habiendo comenzado numerosas obras públicas, especialmente en Madrid, la Hacienda Real comenzaba a resentirse. El encargado de ella, Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache, ya había iniciado muchas reformas en aquella beata España del S.XVIII para gran descontento de muchos testarudos españoles. Por eso, una subida de impuestos era lo que menos le convenía.

Esquilache le sugirió a su Majestad crear, a imitación de Nápoles, de donde eran ambos, una Lotería de beneficencia que saneara las arcas públicas. Y así lo hizo Carlos III mediante Real Decreto de 30 de septiembre, donde decía “…y he tenido por oportuno y conveniente, establecer en Madrid una lotería…para que se convierta en beneficio de Hospitales, Hospicios y otras Obras Pías y públicas, en que se consumen anualmente muchos caudales de mi Real Erario…” 

Pero, y esto sí es cierto, no fue hasta 1812, bajo reinado de Fernando VII ¿o José I?, no está muy claro, cuando se celebró el primer sorteo de la llamada Lotería Primitiva Nacional. Seis años después, en 1818, se celebraba el primer Sorteo Extraordinario de Navidad.

Y es que este año se han cumplido 300 años del nacimiento del monarca en este 2016 sin que precisamente los madrileños, quienes más le debemos, hayamos hecho prácticamente nada.

A Carlos III le debemos no sólo la Puerta de Alcalá a la que le cantaron Ana Belén y Víctor Manuel, sino el alcantarillado público de una ciudad que apestaba, el alumbrado, el papel moneda, el primer Banco de España (Banco de San Carlos), los cementerios extramuros, la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, el propio sistema de Correos, la Cibeles, Neptuno y el Museo del Prado.

Así que, cuando quedéis con alguien junto a la estatua ecuestre de Sol, recordad que el culpable de que os hayáis arruinado o hecho ricos con la Lotería, es el señor de peluca y gran nariz que hay sobre el caballo.

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