¿Qué nos cuentan las encuestas? Ya hay Gobierno, y tras tres años de ciclo electoral, los partidos han decidido utilizar este receso para volcarse en procesos internos con el fin de adaptarse al nuevo escenario político. Ciudadanos lo hizo hace dos semanas, el fin de semana pasado le tocó el turno a Podemos y PP. El PSOE, a su ritmo, aún está inmerso en un proceso de renovación que prevé alargarse hasta junio.

Los procesos internos de los partidos no afectan únicamente a los militantes y dirigentes de los mismos, ya que durante este tiempo de recogimiento también se proyecta una imagen que llega a sus potenciales votantes a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Esta imagen puede provocar movimientos en el nivel de apoyos con que cuentan los partidos. Por ejemplo, para los potenciales votante de Podemos se posicionan en el centro-izquierda, no significaba lo mismo Iñigo Errejón que Pablo Iglesias; tampoco son comparables la imagen de unidad que han transmitido Ciudadanos y PP, con las dinámicas internas más broncas de Podemos y PSOE.

Por ello, durante estos días, vemos como periodistas y analistas se aferran a las encuestas con cierta ansiedad para intentar dilucidar en qué medida estos procesos internos están relacionados con movimientos en las preferencias electorales de los españoles. A veces, esa ansiedad provoca análisis y titulares alejados de lo que nos dicen los datos.

El gráfico 1 presenta el nivel estimado de apoyo electoral de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos en el último mes y medio, según las encuestas publicadas. También se presentan las líneas de tendencia. A partir de este gráfico se pueden extraer cinco puntos básicos:

Fuente de datos: Celeste-Tel para eldiario.es (10/01 y 10/02); Metroscopia para El País (12/012); CIS (12/01); NC Report para La Razón (04/02); GAD 3 para ABC (05/02); MyWord para Cadena SER (06/02).

a) Un cambio de un punto porcentual entre dos encuestas, ¡no indica un cambio en la realidad! Los pequeños cambios puntuales en las encuestas, subidas y bajadas de +/- 1%, no indican un cambio en la realidad. En estos casos, lo más probable es que se trate del error que asumimos al entrevistar un número limitado de personas, en torno a 1500 normalmente, en vez de preguntar a todos los españoles con derecho a voto. Solo si una tendencia se reproduce en diferentes encuestas y se sostiene en el tiempo podemos hablar de un cambio real. A la vista del gráfico, los niveles de apoyo apenas se han movido desde enero, y no se aprecia ninguna tendencia clara en estos momentos. En los últimos años en España hemos vivido un terremoto político en el que mucha gente ha decidido cambiar su voto. Este proceso parece estar pausado por el momento. Si miramos las encuestas más en profundidad, se puede apreciar como las pequeñas oscilaciones que vemos en la estimación de voto se deben, a que parte de los votantes del 26J dicen que, a día de hoy, se abstendrían. Este fenómeno no afecta a todos los partidos por igual, los votantes socialistas, en parte fruto de la crisis interna que ha vivido este partido, son menos dados a decir que volverían a votar al PSOE.

b) Si lo que quieres saber es si habrá sorpasso, mejor contrata un vidente. Este es el tema preferido de las hinchadas de Podemos y el PSOE. En las dos últimas elecciones la diferencia entre estos partidos ha estado en torno a 1,5 puntos porcentuales. Debido al tamaño de la muestra, unos 1500 ciudadanos de media por estudio, las encuestas no tienen precisión suficiente como para detectar una diferencia tan pequeña. Para que nos hagamos una idea, si en España un partido tuviera un 20% de los apoyos, y se seleccionaran diferentes muestras de 1500 personas, y se les preguntase por el apoyo a ese partido, en un 95% de las ocasiones el resultado de la encuesta oscilaría entre el 18% y el 22% (+/- 2%). Teniendo en cuenta este error, desde hace tiempo las encuestas muestran una tendencia regular en la diferencia entre Podemos y PSOE, un empate técnico. Tendría que haber un cambio sustancial en el nivel de apoyos a Podemos o PSOE para salir de esta situación de empate, y que se viera reflejado en las propias encuestas. Dicho esto, las pequeñas oscilaciones que vemos entre Podemos y PSOE se deben a que una parte de sus votantes ahora mismo declara que, en caso de elecciones, se abstendrían o no saben. Este fenómeno afectó al PSOE después de la crisis de octubre y se mantiene en cotas altas (25% de los que votaron PSOE en junio), y en estos momentos parece afectar relativamente a Podemos (15% de sus votantes en junio). Con estos datos, una alentadora noticia para el PSOE, dadas las circunstancias, es que los votantes de este partido en las elecciones del 26J no parecen estar dispuestos a votar a Podemos, sino que se mantienen en la abstención o en el no sabe.

 c) Ciudadanos juega en la friend zone, y no con otros partidos, sino con el sistema electoral. Ciudadanos es un partido que se ha caracterizado por mostrar flexibilidad a la hora de pactar a izquierda y derecha. El eje principal de su estrategia política parece centrarse en parecer “útil”. El problema de ciudadanos, y que se refleja en las encuestas es que se mantiene en una zona peligrosa, en la que, dado el sistema electoral español, una pequeña caída en votos, puede llegar a suponer una caída sustancial en el número de escaños. Esto puede afectar de forma sustancial a su estrategia de maximizar su utilidad a través de su papel en las instituciones.

d) El PP, sin novedades en el frente. Con la más alta fidelidad de voto – el 84% de sus votantes en junio lo volvería a votar -, no tiene motivos para estar preocupado. Sin una oposición definida a la izquierda, el PP parece tener tiempo por delante para seguir sumando potenciales votantes. Ciudadanos está en el objetivo.

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