Los traperos 'Kinder Malo' y 'Pimp Flaco' | Fuente: @kindermalo

Si nos paramos a pensar en la revolución que ha tenido lugar en la industria musical durante los últimos años, cualquiera podría decir que está caracterizada por la digitalización. Ahora la música se escucha desde los smartphones y el formato físico (CD, Vinilo o Cassette) se ha quedado obsoleto. Sin embargo, pocos son capaces de señalar la aparición de Youtube, creado por tres antiguos empleados de PayPal en febrero de 2005, como una de las claves de esta revolución.

Youtube, la plataforma de vídeo líder de internet, cuenta con más de mil millones de usuarios en todo el mundo y ha influido en gran medida en la industria musical; no solo “democratizando” la música, permitiendo que cualquier artista anónimo pueda darse a conocer, sino creando la necesidad de aunar imagen y música, hasta tal punto que ya nadie se imagina un nuevo tema sin su correspondiente videoclip. Las canciones son importantes hoy en día, pero el videoclip, es fundamental.

En este artículo voy a analizar en qué medida Youtube ha sido determinante en la aparición de nuevos estilos musicales y culturales como el fenómeno trap en España, que ha crecido en los últimos años de forma exponencial, influyendo en parte de la sociedad y, especialmente, en los más jóvenes, modificando su forma de vestir, pensar, relacionarse e incluso creando un lenguaje propio.

Frame de “No hay más” videoclip en Youtube del trapero ‘Choclock’

¿Qué es el trap?

El trap es un género musical que tiene su origen en la década de los 90 en Estados Unidos; está caracterizado por la mezcla de hip hop y música electrónica. Este género es, en la actualidad, uno de los más exitosos y su éxito ha venido de la mano de Youtube y las nuevas formas de consumir música en esta plataforma; dónde la imagen es igual de importante que el ritmo.

Si se tuviera que describir el trap con tres palabras, estas serían: dinero, drogas y sexo. Las letras de este género están plagadas de referencias explícitas hacia estos tres “valores supremos” que resultan enormemente atractivos para los más jóvenes. Además, la importancia de la imagen ha provocado que la personalidad propia de cada artista sea también un elemento fundamental para atraer al público.

Algunos de los traperos más conocidos de nuestro país son ‘C. Tangana’, ‘Kidd Keo’, ‘Yung Beef’, ‘Rels B’, ‘Kinder Malo’, ‘Kaydy Kain’ o ‘Pimp Flaco’ y, todos ellos, han adaptado su música a las reglas del juego de Youtube y del trap para alcanzar el éxito, no solo en España, sino también en un buen número de países de habla castellana.

Nueva cultura y lenguaje propio

Puede ser casualidad que el impulso de la música a través de Youtube haya coincidido con la aparición del fenómeno del trap en España. Sin embargo, es incuestionable que este estilo musical polémico y exitoso a partes iguales, ha influido en los jóvenes creando una nueva cultura con lenguaje propio.

Palabras inglesas como beef o cheese han adquirido un nuevo significado en la cultura trap, y los jóvenes influidos por este fenómeno saben que un beef ya no es un filete sino un conflicto entre cantantes traperos cuya finalidad es darse a conocer, y el cheese, ya no es el queso, sino el ansiado dinero por el que todos compiten. Por otra parte, esta influencia ha cambiado la forma de vestir de muchos jóvenes, pasándose a las zapatillas de suela blanca y otro tipo de prendas típicas de los artistas del trap; además, los tatuajes, ya no son cosa de delincuentes, sino que forman parte del carácter de esta cultura joven.

El “lado oscuro” del trap: machismo y drogas

Llegado a este punto es imprescindible hablar del “lado oscuro” del trap, el machismo. El machismo que subyace de las letras de gran parte de los traperos, en las que la mujer, es objeto de deseo y mercancía. Este es el principal motivo por el que es rechazado por una parte importante de los jóvenes, que no se sienten reflejados en ese tipo de pensamiento.

Es injustificable el tratamiento que muchos traperos dan a las mujeres, sin embargo, sería un error quedarse ahí sin tratar de profundizar más en el problema. ¿No es cierto que programas de máxima audiencia de televisión incitan a este tipo de comportamientos? ¿No vivimos en la era del culto a la propia imagen en la que tener un Instagram actualizado es fundamental y dónde las aplicaciones para ligar a través de fotografías triunfan entre jóvenes y no tan jóvenes?

Quizá el trap sea el reflejo musical de la sociedad joven de hoy en día, una juventud que ha crecido con tronistas y superestrellas musicales sexualizados como referentes. No seré yo quien lo afirme, dejo la puerta abierta a la reflexión.

Junto al machismo, el consumo habitual de drogas como la marihuana o el hachís, drogas que muchos traperos reconocen consumir, constituye la otra cara del lado oscuro de este fenómeno, ya que puede llegar a incitar a los jóvenes al consumo de este tipo de estupefacientes. Hace unas semanas se conoció el fallecimiento del trapero estadounidense de 21 años ‘Lil Peep’, por sobredosis, el estrambótico cantante cuenta con millones de reproducciones en Youtube y era una de las jóvenes promesas del trap; su muerte ha abierto el debate sobre el consumo de drogas y la falta de ayuda para los jóvenes con problemas mentales como él.

Lil Peep’ | Fuente: @lilpeep

YouTube como puerta abierta a las luces y a las sombras

Volviendo al tema central, en la actualidad son muchos los usuarios que consumen música en Youtube buscando disfrutar de las canciones, pero también de un buen videoclip que transmita una historia, que presente a personajes interesantes a través de los cuales podamos conectar más en profundidad con nuestros artistas, que nos sorprenda y nos divierta. En este punto podemos plantearnos la siguiente cuestión: ¿Los usuarios consumen música con vídeo o vídeo con música? Con toda seguridad habrá muchas opiniones al respecto, pero lo cierto es que una canción sostenida por un buen videoclip es más atractiva para la audiencia.

Como conclusión, creo haber plasmado la importancia de Youtube en la industria musical, y como esta plataforma ha facilitado la aparición de nuevos artistas e incluso movimientos sociales y culturales como el trap, que hasta hace unos años no tenía visibilidad. Desde mi punto de vista, Youtube, ha permitido que sea la audiencia la que decida qué contenidos quiere consumir y cuáles no, privilegio que antes tenían las poderosas compañías musicales. Sin embargo, en esta puerta abierta a la “democratización” y a la “libertad” de los contenidos, no solo han aparecido verdaderos talentos ocultos, sino también monstruos; ambos han utilizado esta puerta y ambos son el reflejo de lo que las sociedades ocultaban.

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