Parece que el microteatro se está consolidando como una verdadera alternativa de ocio madrileño. La capital siempre fue un foco de vanguardia teatral y parece que quiere continuar en esa línea. Se trata de pequeñas muestras teatrales con mensajes directos, escenografías sencillas y risa asegurada. Un estilo teatral cercano a los preceptos del teatro pobre de Grotowsky, que lleva a los espectadores a situarse en una continua proximidad e interacción con los actores. Así, en el momento que vivimos, donde el tiempo es frágil y valioso y el dinamismo impera, el microteatro se presta como la válvula de escape perfecta. Esas pequeñas obras de, a penas, veinte minutos, hacen que el espectador desconecte del estrés y el agobio que cubre la vida contemporánea.

Son ya, incontables los locales que ofrecen microteatro – siempre acompañados de una hermosa barra de bar y un buen grifo de agua dorada – pero sin duda alguna, hoy quiero destacar uno de ellos, y sobre todo una de sus obras microteatrales. En el barrio más multicultural de Madrid (¿dónde sino?), Lavapiés, La escalera de Jacob se erige como uno de los principales centros teatrales de la capital, además de tener un bar con una terraza estupenda donde puedes alcoholizar tu vida mientras esperas el comienzo de tu obra.  Este mes de julio, ofrecen una de las obras más impactantes y completas   – dentro del género microteatro – del momento que viene de la mano de Compañía ABRIL, escrita por Lucia Villa Serrano y dirigida por Guillermo Gonzalo: Sopa de Marisco, una comedía picantona y llena de crítica social que estará en cartelera todos los miércoles de este mes de julio.

El pasado 6 de julio, tuve la suerte de asistir como invitado al estreno de la obra y disfruté desde el minuto uno hasta el veinte. En un pequeño escenario una cama donde dos mujeres yacen envueltas entre sabanas y abrazadas en el delirio de los sueños más placenteros. Cuando despiertan, la discusión se apodera del escenario. Lejos de querer hacer Spoiler, me adelantaré un poco a la sinopsis que aparece en la página web de La escalera de Jacob y os diré, que la obra aborda un tema infinitamente común en nuestra sociedad: los prejuicios contra la homosexualidad. Las dos mujeres que aparecen en escena después de una noche de sexo gay, tienen el problema de ser amigas y para colmo, una de ellas, no acepta su condición sexual. Así, con toques de humor y frases muy “cuñadas”, que hacen ver como la homosexualidad sigue siendo vista como un elemento de inferioridad y rareza, Sopa de Marisco, nos acerca el drama que puede ser para muchos homosexuales, lo que vulgarmente se denomina, salir del armario. Todo ello, con un humor muy sutil, con situaciones un tanto kafkianas y alguna que otra sorpresa neovanguardista.

Me voy a atar los dedos para dejar de teclear y no destaparos el final, porque espero y, además, os invito que paséis veinte minutos muy agradables en la escalera de Jacob, de la mano de dos actrices fantásticas como Lucia Villa y Andrea Bastande. Yo ya he visto el estreno, pero vosotros aún tenéis todos los miércoles de este mes para quedaros boquiabiertos con Sopa de Marisco.

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