Como casi todas las cosas en la vida, tratamos de buscar soluciones ante problemas emergentes y pocas veces damos con la fórmula adecuada para resolverlos.

Entre otros muchos, el acceso a una vivienda no es sólo uno más de nuestros derechos fundamentales, sino que también es un tema candente a destacar en estos últimos años de crisis y que hasta la fecha no han sabido gestionarse grandes iniciativas además de aquellas que ofertaban grandes constructoras y planes públicos de Viviendas de protección oficial. Los cuales en los mejores casos han proporcionado una vivienda a un precio por encima del poder adquisitivo de la media española, sin embargo no han conseguido acabar con el fenómeno de la especulación inmobiliaria. El cual encarece de manera desorbitada el precio de la vivienda e impide acceder a ella en condiciones de seguridad ante la ausencia de financiación por parte de entidades de crédito a las personas que desean acceder a ella. La especulación inmobiliaria es la burbuja que alimentó una industria productora de viviendas, ocupando a un enorme sector de la población en pos de una industria que crecía junto con la desorbitada paranoia de que invertir en ladrillo era seguro… En fin. Este no es el tema, sin embargo me sugiere en poner de manifiesto nuestra débil imaginación a la hora de crear negocios e industria en nuestro país.

El tema que planteo en este artículo es un fenómeno un tanto desconocido para España, pero está inspirado en algo que surgió en países cercanos a nosotros y el cual no es tan desconocido para ellos, quienes han sabido gestionarlo e incluirlo como alternativa a su modo de vida cotidiano. Lo que planteamos a continuación es el Cohousing, o la covivienda traducido directamente al castellano.

El Cohousing no es sino una práctica que estamos importando de países como Dinamarca, Noruega y EEUU. Donde ya en los años 60 y 70 trataron de impulsar nuevas formas de usar el espacio común y donde la vivienda, además de ser un lugar donde se habita, pueda ser incluso un espacio de convivencia diaria en donde los espacios en común puedan ser gestionados de manera conjunta a través de cooperativas de vivienda.

Cabe destacar que al inicio de esta idea han ido sucediéndose y ampliando toda una serie de factores novedosos, como el tema de la ecología, la planificación conjunta del espacio y la colección en los asuntos relacionados con la comunidad mucho más allá de aquellas reuniones vecinales y la tradicional y repetida reuniones en junta de vecinos. La comunidad que se crea es anterior a la vivienda que se hará más tarde, por tanto el caldo de cultivo que se posee es óptimo para generar prácticas no sólo novedosas, sino que nos pueden recordar a prácticas más tradicionalmente vecinales.

En el caso de nuestro país, habría que destacar varias iniciativas en pleno desarrollo que poseen particularidades múltiples, donde un nexo en común a tener en cuenta es la creación previa de una cooperativa. Paso previo para la o búsqueda de socias y puesta en marcha de un proyecto común en donde se busque un terreno para comprar y sobre el que se asentará el futuro edificio.

Es entonces cuando se decide la obra y se delimita todo el edificio con ayuda conjunta de todos los miembros socios, pero con una particularidad: Los miembros de la cooperativa no son propietarios del piso que habitarán. Sino que la cooperativa es la propietaria de tal vivienda y el socio en calidad de miembro podrá acceder a la vivienda a través de la cesión de uso. Término contemplado en la ley 27/1999 del 16 de julio de cooperativas. De tal manera que el socio pueda gozar de manera indefinida de una vivienda a través de sufragar y formar parte de la cooperativa de vecinos de la que forma parte.

Puesto en cuestión, podemos identificar este fenómeno dentro de nuestro país con el entorno o el marco de consumo colaborativo que tanto está en boca de todo el mundo y donde la comunidad científica y no tan científica trata de consensuar qué es y que no.

Para nuestro caso, la definición no es tan importante como la intención: Lo que tratan varias cooperativas de covivienda es huir de la  “peligrosa” relación de propiedad individual que tiene un particular con la vivienda.

Este tema en concreto, se desarrollan de bastantes maneras y casos cada cual más curioso. Ecohousing (Covivienda ecológica) es otro de los fenómenos que surge con el objetivo de añadir e impulsar la sensibilidad propia de adecuar no sólo los materiales con los que se construirá el edificio, sino de planificar la propia construcción con el objetivo doble para la comunidad: Primero, unas instalaciones que ahorren calefacción con el uso de materiales aislantes para disminuir la factura de la luz a fin de mes. Segundo, producir la propia energía mediante la instalación de paneles solares es otra alternativa más en auge precisamente con el objetivo de generar esa independencia que otorga el autoabastecimiento eléctrico y la disminución a largo plazo del impacto energético que suponen las denominadas energías limpias.

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