Desde señales sonoras con tambores pasando por cartas o «tweets», los seres humanos siempre hemos querido comunicarnos entre nosotros para expresar tanto nuestras ideas como nuestros pensamientos de la forma más rápida y sencilla posible.

Todos conocemos las redes sociales y como las relaciones de amistad y amor, han cambiado con los nuevos tiempos. Algunos dicen que por culpa de aplicaciones como Facebook o Twitter, las relaciones humanas se han vuelto más frías e impersonales. Yo creo que depende la persona y el contexto en el que se usen pueden ser o bien una aplicación que ayude o que entorpezca.

Un ejemplo claro es aquella persona que, por cuestiones de trabajo o de estudios, tiene que emigrar. Las redes sociales pueden ayudar a mantener las relaciones con las personas de su entorno, viendo fotos de sus familiares, leyendo alguna publicación, y con ello enterarse de las novedades casi al instante, cosa que antes de las redes sociales no podría haber pasado. Otro ejemplo es la persona que, estando separada de otra mucho tiempo (compañeros de clase o de trabajo que hace tiempo que no ve, etc.), estas herramientas le permitan, gracias a amigos en común o por simple casualidad, volver a retomar la amistad. Personalmente este último caso precisamente me ocurrió a mí hace ya algunos años y, gracias a las redes sociales, hoy esa persona es de las más importantes en mi vida y a la cual debo mucho. También hay gente que gracias a redes sociales enfocadas a la búsqueda de empleo, ha conseguido un puesto de trabajo. Los hay que en esta época, consiguieron hacer de una red social su trabajo, como los llamados «Influencers», que son contratados por las marcas para promocionar sus productos.

Pero no olvidemos el lado oscuro de este tipo de comunicación, que deja a merced de personas con malas intenciones toda la información que nosotros o nuestros amigos publiquen sobre nosotros. Con esto no quiero decir que no usemos el Twitter o el Facebook o cualquier otra red, solo que hay que ser cautos y responsables con lo que se publica, porque aunque las redes son un lugar donde encontrarse con gente de todo el mundo, eso también conlleva sus riesgos. Todo lo que publiques está en riesgo de ser utilizado por una persona con malas intenciones, ya sea chantajeándote, acosándote o suplantando tu identidad, por lo que hay que evitar dar información personal a una persona que no conocemos bien o de la que no tenemos referencias de personas en común que conoce a ambos.

No sólo tiene contras en el sentido de la seguridad privada, sino que también, las redes en ciertos casos, son ya tan necesarias en nuestra vida, que algunas veces olvidamos como interactuar con las personas de nuestro entorno. Sé que es un caso extremo, pero no es raro ver a un grupo de jóvenes mirando más el Whatsapp o el Twitter que hablando entre ellos o simplemente mirándose a la cara. Por ello deberíamos ver que nuestra sociedad actual, está tan enfocada en sacar nuevas formas de comunicarse, que al final lo que terminaremos es perdiendo aquella que más nos representa: el habla. Y yo me pregunto ¿Cuánto tiempo pasará hasta que sólo nos comuniquemos con el Smartphone o la tablet? No es algo bonito de imaginar creo yo, pero en la era de los avances en realidad virtual y comunicación inalámbrica, puede llegar a suceder.

Al contrario de lo que pueda parecer, no creo que usarlas sea un error. Pero en su justa medida, como todo en nuestra vida, ya que el exceso siempre es malo. Sigo creyendo y creeré siempre que las redes sociales son algo bueno y que nos han ayudado en más ocasiones de las que nos han perjudicado. No estoy de acuerdo con los detractores del uso de redes sociales, ya que sus argumentos no son nada comparados con los beneficios que pueden dar estas herramientas de comunicación usadas correctamente. Pero tampoco estoy de acuerdo con publicar todo aquello que nos venga a la mente como lo que alguien en Australia desayunó hace 5 minutos o las miles y miles de fotos de amaneceres y atardeceres, ya que ocurre en todo el mundo 365 días al año.

Así que, publicad lo que queráis, tweetead lo que pensáis, pero no os olvidéis de salir a tomar un café o simplemente pasear por vuestra ciudad con vuestros amigos y familiares.

«Mirar a los ojos a alguien mientras le escuchas, puede desentrañar los misterios que encierran sus palabras.»

 

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