Hay una parte del Partido Socialista que parece tenerlo claro: la recuperación del PSOE pasa por un giro a la izquierda. Esta afirmación se encuentra respaldada por el crecimiento de Podemos, y la amenaza, aún presente, del sorpasso que arrebataría al PSOE el liderazgo de la izquierda. Según esta teoría, el PSOE, para recuperarse, debe llegar a los votantes situados en la izquierda que, habiendo simpatizado con el PSOE en algún momento, ahora votan a Podemos.

Pero, ¿qué dicen los datos? ¿El PSOE sólo ha sufrido una fuga de votos por la izquierda? Para responder a estas preguntas he utilizado las encuestas post-electorales del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de las elecciones generales de 2008 a 2016. En estos estudios se pregunta a los entrevistados que se definan utilizando una escala del 1 al 10, en la que el 1 es la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha.

Los gráficos presentan la distribución de voto para cada punto de la escala ideológica en el período 2008-2016. Siendo este análisis sobre el voto potencial del PSOE, nos fijaremos en el intervalo de la escala que comprende el 3 (izquierda), 4 (centro izquierda), y 5 (centro). Entre estos tres puntos se agrupan entre el 59% (2016) y el 64% (2008) de los españoles con derecho a voto, y la práctica totalidad de los (potenciales) votantes socialistas.

En las elecciones de 2008, cuando el PSOE ganó por última vez las generales, un 71% de los encuestados que se situaban en la izquierda, votaron al PSOE. También lo hicieron un 79% de los que se ubicaban en el centro-izquierda, y un 40%, la mayoría, de los que se consideraban de centro en ese momento. En 2011, el PSOE sufrió un castigo significativo en el centro, donde pasó de acaparar el 40% de los votos, al 16%. Tanto en el centro izquierda, como en la izquierda, el PSOE se mantuvo en torno al 50% de los votos.

El punto más bajo del PSOE se registra en las elecciones de 2015, cuando, de los situados en la izquierda, un 35% declaraba haber votado al PSOE. Este porcentaje era del 45% en el caso de los ubicados en el centro izquierda, y del 16% entre los que se situaban en el centro. Aunque existe una leve mejoría del voto socialista en los tres segmentos de la escala ideológica en 2016, no hay diferencias sustanciales comparado con 2015.

En resumen, en la evolución del voto socialista hay dos momentos clave: comparado con 2008, en 2011, con la victoria del PP, el PSOE sufrió un retroceso del 60% de los apoyos entre los votantes ubicados en el centro, y del 37% de los situados en el centro izquierda; en 2015, con la irrupción de Podemos, el retroceso afectó, sobre todo, a los votantes de izquierda (59% de retroceso desde 2008).

A la luz de estos datos, sobre la necesidad de un giro a la izquierda del PSOE:

Los datos apuntan a que es cierto que el PSOE ha perdido un mayor volumen de votos por la izquierda. Sin embargo, la magnitud relativa del retroceso ha sido igual en la izquierda que en el centro. Si los socialistas aspiran a volver a ganar unas elecciones, y tener posibilidades de gobernar, necesitarán tanto el apoyo de votantes de la izquierda, como de votantes de centro.

El PSOE tiene dos grandes grupos de votantes potenciales: los que se sitúan en la izquierda y que han votado a Podemos en alguna de las últimas dos elecciones. Y los situados en el centro izquierda o centro, votantes de Podemos en su mayoría, pero también de Ciudadanos. En principio, la receptividad a escuchar a los socialistas podría ser mayor en el segundo grupo, es decir, los situados en el centro y el centro izquierda. Principalmente porque los votantes de Podemos en la izquierda están más consolidados, especialmente después del giro a la izquierda dado por Podemos en Vistalegre II. Sin embargo, los votantes del partido morado que se sitúan en posiciones más centrales pueden sentirse algo más lejanos dada la nueva deriva. Por otro lado, si el PSOE planteara en estos momentos una lucha frontal por el espacio consolidado de Podemos (izquierda), los resultados podrían llegar a ser contraproducentes para los socialistas.

Todo esto a la espera de la estrategia de Podemos y Ciudadanos para apelar a los votantes socialistas, y así ensanchar la base electoral con que cuentan en la actualidad. Nos ocuparemos de ellos en otra ocasión.

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