Letrero del antiguo Aeropuerto Internacional Alejandro Magno de Skopie | Getty Images

Es posible que en estos últimos días hayas podido ver, aunque sea de refilón, una noticia relacionada con Grecia y Macedonia, algo sobre un acuerdo histórico.

Pues sí, estás en lo cierto: los gobiernos heleno y macedonio han llegado a un acuerdo tras casi 30 años de conflicto. ¿El motivo? El nombre.

Pero vayamos por partes:

Un breve repaso a la historia macedonia

La primera vez (y probablemente casi la única) que aparece Macedonia es nuestros libros de Historia es para hablar de Alejandro Magno. Por entonces era un reino dentro de la cultura griega, una entidad política más como eran Atenas, Esparta o Tebas.

Estaba considerado como un territorio bastante bárbaro. Utilizaban la misma lengua que sus vecinos, los mismos dioses, pero era “una tierra de cabras” en la que sus gobernantes no destacaban por ser los más sabios o audaces.

Esta interpretación fue claramente errónea ya que, aprovechando la debilidad de sus vecinos, Filipo II comenzó la conquista de los territorios helenos sin demasiada resistencia a finales del S.IV s.C.

Lo que hizo Filipo, sin embargo, no es nada al lado de lo que hizo su maltratado hijo Alejandro, que, habiendo sido educado por Aristóteles, extendió los territorios de su imperio hasta la India. Una figura, la de Alejandro, que es hoy símbolo del país en colosales estatuas doradas en las calles de la capital: Skopie o Skopje.

Estatua de Alejandro Magno en Skopie | ABC.com

Saltándonos 23 siglos de Historia, llegamos hasta el S.XIX cuando, estando poblada por eslavos, Macedonia consigue librarse del yugo turco y en el S.XX se incorpora al Reino de Serbia que, tras la II Guerra Mundial, sería Yugoslavia: una federación de repúblicas socialistas compuesta por Eslovenia, Croacia, Serbia, Montenegro y Macedonia.

Aunque estuvieran federadas, Yugoslavia era un único país y actuaba en el panorama internacional bajo una misma bandera gracias, sobre todo, a la astucia política de Josip Broz «Tito». Apodo que le acompañaría hasta su muerte y del que fuimos culpables los españoles.

Parece imposible que cinco países con diferentes lenguas, etnias e incluso tres religiones (católica, ortodoxa y musulmana) se mantuviera unido tantos años, pero tras la muerte de Tito en 1980 y el bajo perfil de sus sucesores, el polvorín yugoslavo estalló en pedazos en 1992.

Ese año comenzaría una de las guerras más cruentas y sanguinarias del S.XX que acabaría con la independencia de las diferentes repúblicas. Un complejo galimatías explicado de manera brillante en el documental de la BBC La muerte de Yugoslavia.

En este sentido, Macedonia tuvo una inmensa suerte ya que fue el único territorio en el que no hubo conflicto armado.

Independizados por fin, llegaron los problemas con Grecia.

Macedonia y Alejandro somos todos

Si bien el nombre había sido hasta el momento República Socialista de Macedonia, lo lógico hubiera sido eliminar únicamente la palabra “socialista”.

El problema estaba en que tres periferias (provincias) griegas, de la República Helénica propiamente dicha, ya tenían dicho nombre.

Unidades descentralizadas de Grecia | Wikimedia Commons

Tanto esas provincias como la susodicha Macedonia tenían razón: eran los territorios que, en su día, los griegos habían denominado “Macedonia”.

Pero Grecia no estaba dispuesta a que la región a la que pertenece su segunda mayor ciudad, Tesalónica, tuviera el mismo nombre que un país subdesarrollado que acababa de salir del régimen comunista. Macedonia era un nombre griego y sólo griego, así como su bandera, el Sol naciente.

Poco o nada ayudó que decidieran, además, llamar al aeropuerto de Skopie “Aeropuerto Internacional Alejandro Magno”, así como a la principal autovía que cruza el país desde la frontera serbia hasta la frontera helena. Porque Alejandro, guste o no, en un griego de pura cepa para Atenas.

Bandera de la periferia Macedonia Oriental y Tracia | Wikimedia Commons
Bandera de la República de Macedonia (1992-1995) | Wikimedia Commons

Habiendo reconocido al nuevo país, la ONU decidió adoptar el nombre provisional de Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM); en inglés Former Yugoslav Republic of Macedonia (FYROM). Un nombre que a todos nos recordará a los exámenes de mapa mudo en Geografía.

Hasta tal punto llegaba la tensión, que en 1994 Grecia impuso un bloque comercial. Algo dramático si tenemos en cuenta que Macedonia no tiene salida al mar y sus vecinos son Serbia, Kosovo, Bulgaria y Albania. Finalmente, cuando en 1995 Macedonia decidió cambiar su constitución y su bandera, el bloqueo fue levantado.

Punto y final a los enfrentamientos

A día de hoy el tema del nombre de Macedonia aún era asunto de Estado en Grecia. Hasta tal punto que era uno de los principales temas de política exterior en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores heleno.

Por eso la firma del acuerdo entre el Primer Ministro macedonio Zoran Zaev y el Primer Ministro griego Alexis Tsipras ha cobrado tanta importancia: a falta de la aprobación de sus parlamentos, el antiguo país yugoslavo pasará a denominarse “República de Macedonia del Norte”, aunque su idioma y sus habitantes seguirán siendo “macedonios”.

La misma suerte correrán el aeropuerto (ahora Aeropuerto Internacional de Skopie) y la autovía (ahora Autovía de la Amistad).

Un acuerdo histórico que nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, celebraba en Twitter:

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