Manifestación del 25N
Pancarta de las Juventudes Socialistas de Madrid durante la manfiestación del 25N (JSM/ Alberto Martínez)

Desde hace unos meses, medios de comunicación, usuarios en redes sociales y fascistas de a pie han sido vectores de transmisión del virus de la ultraderecha. Unos han blanqueado sus discursos de odio, otros les han dado más voz de la que realmente tenían –quizá por miedo e inseguridad– y algunos simplemente han difundido datos falsos y fake news imposibles de parar a tiempo.

Quienes tenemos la oportunidad de comunicar, por pequeña que sea, tenemos también una responsabilidad. Y esa responsabilidad pasa por no dar pábulo a la propaganda falaz que sirve de vehículo para el odio y la violencia.

Dicho esto, y entendiendo nuestro compromiso, toca hablar de uno de los discursos más trillados de la ultraderecha: el discurso antifeminista.

¿Cuáles son sus premisas?

Quienes apoyan este discurso buscan invisibilizar el machismo como problema estructural, abogando por la desprotección de la mujer y desmontando lo que comúnmente se conoce como “privilegios masculinos”.

Respecto a esto último, es necesario hacer una aclaración. El término “privilegio” se usa de manera incorrecta en la mayor parte de los casos, puesto que no ser maltratado sistemáticamente por la pareja o salir a la calle sin miedo a ser violado no es un privilegio sino un derecho fundamental.

¿Quiénes transmiten este mensaje?

La propaganda antifeminista cala, por supuesto, en los programas de la derecha y la ultraderecha y, por tanto, en sus votantes. Sin embargo, no es algo exclusivo del mundo político. Desde hace años también se mueve a través de subgrupos de hombres afligidos que se organizan para difundir datos falsos y/o sesgados. Un ejemplo de estas corrientes son los MGTOW (Men Going Their Own Way); esto se puede traducir, con cierta libertad, como “hombres demasiado ocupados quejándose de las mujeres como para reformular su propia masculinidad”.

¿Qué problemática deriva de todo esto?

Estos grupos productores de bulos e informaciones falseadas tienen, por desgracia, bastante alcance. Un ejemplo son VOX o Forocoches, que se han hecho eco rápidamente de esos datos que indicaban que 67 niños fueron asesinados por sus madres en 2018 y que, por supuesto, no eran reales. Y con todo este espectáculo de pirotecnia vuelven a sacar a la palestra temas tan peligrosos como la derogación de la Ley Integral de Violencia de Género, una ley destinada a la protección y que ha salvado a cientos de mujeres.

¿Qué podemos hacer para combatir este tipo de propaganda?

En primer lugar, contrastar la información que recibimos, especialmente si procede de algún medio con un largo historial de difusión de datos falseados. Actualmente, tenemos accesibles numerosas fuentes veraces como el Instituto Nacional de Estadística o la web de la Fiscalía, que nos permiten corroborar, por ejemplo, que las denuncias falsas por maltrato en España son menos de un 1% del total o que una denuncia archivada por falta de pruebas no significa que sea una denuncia falsa.

En segundo lugar, frenar a quienes se encargan de difundir estas fake news. Ya sea desde nuestras redes sociales o en la charla con los compañeros a la hora del café, tenemos la posibilidad de pararle los pies con datos reales a ese hombre que tiene muchos amigos con ex-mujeres malvadas pero que, casualmente, no conoce un solo caso de maltrato.

En tercer lugar, no difundir jamás publicaciones falsas o con datos sesgados. Si tenemos información suficiente como para exponer uno a uno los errores de una noticia falsa, podemos hacerlo, pero siempre dejando muy claro que el contenido citado es falaz.

Y, por último, crear la información. Con las fuentes veraces disponibles podemos aportar nuestro grano de arena y producir contenido bien fundamentado que no sea canal de transmisión de discursos de odio.

Si quieres ver un ejemplo de un panfleto MGTOW desmontado con datos reales, pincha aquí.

1 Comentario

  1. La masculinidad no necesita ser reformulada, está única y exclusivamente a servicio del hombre como individuo. Todo lo que dices sobre MGTOW es básicamente erróneo. En cuanto a las denuncias falsas, admitiendo que sean solo el 1%, y aplicando el mismo rasero que aplican las feministas, me es suficiente para considerarlas todas falsas. Me parece muy sospechoso ese porcentaje tan bajo, así como que la mayoría de esas denuncias ocurran durante un proceso de divorcio.
    La filosofía MGTOW (no movimiento, aquí no hay nada organizado, cada quien se gobierna como le parece, de hay el nombre Hombres que Siguen su Propio Camino) viene a decir que en el clima legal y cultural actual, relacionarse con mujeres no supera un balance costo-beneficio y aún menos el de beneficio-riesgo, así que mejor no invertir; demasiada inversión para solo tener sexo, que es lo único que puede aportar actualmente una mujer en la relación. Así que mejor no invertir, al fin y al cabo, una mujer necesita a un hombre lo mismo que un pez una bicicleta.
    En definitiva, los hombres necesitábamos más el feminismo que las propias mujeres; nos ha mostrado la verdadera cara de exigente, desagradecida y manipuladora de la mujer. Ahora os conocemos, a ver como lo arreglan.

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