Hace apenas unos pocos meses atrás el todavía ministro en funciones García Margallo hizo unas declaraciones con motivo de un acto celebrado en la universidad de Deusto.

García-Margallo habló sobre la posible salida de Reino Unido y además establecía que precisamente podría ocurrir en este año 2016. No se quedó ahí, sino que afirmó la para el caso posible de que de sucederse tal caso la primera medida que debería implementar la Unión Europea sería dar el paso definitivo y federalizar Europa.

Esta noticia no tuvo en su momento demasiada trascendencia a pesar de haberla realizado el propio ministro y unas declaraciones tan contundentes cabe decir también.

Sin embargo la realidad que nos acontece ahora, cabe destacar la lucidez que pudiera poseer tal ministro y de no tratarse de una idea tan descabellada la de “federalizar” cuando en el día 3 de febrero el Primer Ministro David Cameron acuerda con Donald Tusk un primer borrador que permite contentar en parte las demandas de un Reino Unido que amenaza con salir de la UE.

Este acuerdo es un borrador que permite poner en marcha “un mecanismo de alerta” para limitar los derechos y los beneficios sociales para los trabajadores inmigrantes en el caso de que se sucedan situaciones de entrada incontrolada de trabajadores en el territorio británico.

Este acuerdo está condicionado a que David Cameron apoye el sí ante el referéndum que se plantea en Reino Unido sobre seguir formando parte de la Unión Europea para el mes de junio.

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker defiende este acuerdo como un trato “justo” y como una decisión “legítima” por parte de un país y que no vulnera ningún tratado de la Unión Europea. Incluso recalca, la posición particular de Reino Unido (Miembro de la Unión Europea) pero que no pertenece a los países que usamos el Euro y que posee su propia moneda.

Uno de los principales problemas que abre la demanda de Reino Unido es la ya en auge pretensión de renegociar las condiciones de la unión de cada país miembro con la Unión Europea en pos de retrotraer para cada estado miembro competencias que fueron cedidas y de las cuales pone en duda uno de los puntos clave de la Unión: “Unidos en la diversidad”. La salida de Reino Unido es la principal herramienta que permite forzar unas negociaciones que rompen el principio de “igualdad” que propugna la Unión Europea y la tendencia que hasta ahora ha sido demandada para modernizar y democratizar Europa y abre la posibilidad de un paso atrás hacia una Europa más de socios y menos política.

La Unión Europea debe afrontar toda una serie de problemas para los que todavía es posible que no posea ni la capacidad de negociación que poseía años atrás de la voluntad conjunta de todos los países miembros para avanzar conjuntamente hacia soluciones satisfactorias para la mayoría.

La actual y todavía presente crisis económica, las necesidades de financiación, el flujo de inmigrantes comunitarios en busca de trabajo y el reciente acontecimiento del caso de los refugiados está mermando la confianza mutua para los países que la componen sacando lo peor de cada uno de nosotros.

Ante tal panorama, cabe destacar que todavía hay una pequeña parte de la ciudadanía europea que todavía mira a Europa con esperanzas y cree poder continuar con el proceso de seguir avanzando por la plena construcción de la unión hacia un sistema más democrático  a través de la vía federalista culminando con la federalización plena de Europa. Está la amenaza continua del retroceso y que cada estado como hace ahora mismo Reino Unido reclame mayores beneficios para sí estando dentro de la unión y mayores privilegios.

Otro de los mayores problemas que asaltan en toda Europa es el auge del “euroescepticismo” retrotrayendo hacia las fronteras estato-nacionales de los intereses individuales y exclusivos de cada país miembro restando cualquier mérito o beneficio que otorgue el pertenecer a la misma.

Volviendo a la rueda de prensa que dio el todavía ministro en funciones Margallo, hablaba de retomar esa idea de los Estados Unidos de Europa como una corriente que existe pero que tanto se recela de ella y que no es otro que un intento más de democratizar Europa, lograr una cesión casi completa de soberanía por cada estado miembro hacia la Unión y posiblemente dotar de mucho más peso y de competencias que hasta ahora han sido exclusivas del Consejo Europeo al Parlamento.

Sin embargo, surgen numerosos argumentos en contra de una Unión Europea federal puesto que esta no podría ser posible puesto que no hay entre otras cosas: Una ciudadanía europea que lo reclame, una voluntad política que impulse esta idea adelante y que la gran complejidad de intereses que confieren en la política europea hace que sea compleja esta posibilidad. Eso por no hablar de la cada vez más en baja representatividad del Parlamento Europeo. Donde la participación de voto en la elección de los representantes por cada estado miembro no hace sino bajar cada año.

Como último punto a destacar, lo que a mi parecer queda claro es el intento más que grande por parte del Primer Ministro británico David Cameron de permanecer en la Unión Europea pese al peso creciente que existe en su partido de salir de Europa y de sus rivales laborista. Sin embargo, su propuesta de “unión” a lo mejor peca de ser algo más laxa y se limita a estar dentro de la misma para poder comerciar sin las restricciones que supone negociar con la Unión desde fuera, de tal manera que trata de conseguir mayor autonomía y mejorar su posición frente al resto de países.

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