Protestas contra Evo Morales en Bolivia este domingo / REUTERS / CARLOS GARCÍA RAWLINS

Octubre y noviembre han sido meses de actualidad agitada en la región sudamericana.

Lejos de poder hacer una comparación, todos los procesos en marcha en América del Sur son un conglomerado de situaciones transversales fruto de las asimetrías políticas, modelos de desarrollo y su articulación con los intereses de mercado. La injerencia internacional parece ser selectiva. Y lo más grave de todo, estamos presenciando un Golpe de Estado en toda regla. Las Fuerzas Armadas se han apropiado de competencias políticas en Bolivia. La situación de violencia en las calles del país andino es estremecedora, que no la única.

Hagamos un recopilatorio que nos ayude a entender:

Chile está siendo escenario de un levantamiento social desde mediados de octubre – que surge por la subida del precio del transporte público en Santiago. El gobierno de Piñera decretó el Estado de emergencia. Esta medida, comanda al ejército a hacer cumplir el orden en las calles. Ahora, ¿ por qué este levantamiento social? Chile ha sido considerado uno de los Estados más estables en América del Sur. De tradición democrática hasta el Golpe de Pinochet en 1973 y un crecimiento económico exponencial desde entonces. Chile fue el laboratorio de las medidas económicas neoliberales que la dictadura introdujo sin oposición política o social. A mano de los Chicago Boys, la previa de la doctrina del Consenso de Washington, fue la realidad soñada del régimen que veía crecer la economía en términos macroeconómicos sin frenos, a medida que crecía en paralelo la desigualdad social. Privatización de empresas públicas, inversión extranjera y en definitiva distancia del control estatal de la economía. Uno de los chicago boys, ministro de economía de Pinochet, Rolf Luders, en una entrevista a la BBC mundo admitía que los ingresos de los chilenos hoy en día son muy desiguales. La brecha social generada en este modelo de desarrollo no ha sido eliminada por los partidos en democracia. La pobreza estructural azota a América Latina más allá de un crecimiento económico no universal. Piñera ha reconocido esta problemática, ha suspendido el Estado de emergencia, pero Santiago y otras zonas del país austral siguen sumidos en el desorden y la represión. La vuelta a la normalidad difícilmente suceda ante las imágenes de violencia a la población. Ciudadanos gritando sus nombres antes de ser llevados a dependencias militares por el miedo a la desaparición, toque de queda, violencia y más violencia.

Hay sectores que han acusado a los movimientos de izquierda organizados regionalmente de generar esta situación para derrocar el gobierno de Piñera. Sin embargo, las protestas previas que vimos en Ecuador responden a una dinámica distinta. Se han reportado 23 fallecidos. El gobierno ha iniciado el debate para una nueva agenda de derechos.

Protestas en Santiago de Chile en octubre de 2019 | Flickr de Mario Rivera

 

Ecuador, también ha sido escenario de protestas sociales en las calles en contra de las medidas económicas liberales del presidente Moreno a principios de octubre. Un ajuste fiscal negociado con el FMI a cambio de crédito, y, entre otras medidas, la eliminación de ayudas a la gasolina y diésel en el país exportador de petróleo. El aumento del precio del transporte viene siendo un detonante para las movilizaciones sociales en la historia pero en también lo es la sombra del FMI después de la deuda que los países sudamericanos contrajeron con esta institución en los años 80 y 90.

Los gobiernos de izquierdas que han gobernado en América del Sur en la segunda década de este siglo, han contribuido a reducir la desigualdad económica en parte al gasto público dedicado a políticas sociales. Gasto público que en cierto modo pudo financiarse gracias a que estos países exportadores de materias primas convergeron un momento de buenos precios para las commodities, al alza por la demanda asiática. Pero el gasto público sigue estando, ahí, y por tanto el FMI también. Competitividad es igual a la bajada de salarios y liberalización para el mercado internacional, pero también reducción de las vacaciones, aporte del salario público de un día a los fondos del Estado, y otras medidas. Moreno acordó, y el pueblo se levantó. De entre todos los movimientos sociales presentes en las protestas, hay comunidades indígenas que han declarado el estado de excepción autónomo en sus comunidades ante el Estado. Debido a la represión militar y policial. Si las Fuerzas Armadas se acercan a los territorios ancestrales, podrían ser sometidos a la justicia indígena. Finalmente, negociaciones entre el gobierno y comunidades indígenas, acordaron derogar el decreto, las movilizaciones se dispersaron poco después del acuerdo del 13 de octubre. Se reportan 10 fallecidos.

 

Bolivia, Evo Morales habría sido reelecto el 20 de octubre por un cuarto mandato hasta que el opositor y ex presidente Carlos Mesa acusó de fraude electoral la nueva victoria de Morales. El resultado electoral dio la victoria en primera vuelta a Morales con el 47,08% de los votos frente al 36,51% de Mesa, el sistema electoral boliviano, otorga la victoria al candidato más votado en primera vuelta de haber una diferencia de 10 puntos o más entre ambos si se encuentra por encima del 40%. La acusación de fraude electoral de Mesa: el recuento de votos. Ante las denuncias por la oposición de fraude, Almagro, Secretario General de la OEA, puso en entredicho el proceso electoral. Almagro ofreció que la OEA revisara el proceso electoral para determinar su validez. Morales aceptó dicha auditoría, Mesa la rechazó y solicitaba la anulación de la totalidad del proceso electoral. La OEA solicitó a la ciudadanía boliviana material para la consecución de la auditoría. Ante una apresurada conclusión la OEA recomendó nuevas elecciones. Sin embargo a fecha de este comunicado había policía amotinada en cuarteles y poco después el Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, Williams Kaliman, le sugería a Evo Morales renunciar a su cargo. Evo Morales renunció a la presidencia y al momento de redacción de este texto, ante un Golpe de Estado cívico, policial y militar, Morales ha aceptado asilo político en México junto con parte de ex miembros del gobierno. La situación de Bolivia se intuye caótica y violenta por la información que llega desde el país andino hasta el punto de: saqueos e incendios en las casas de los ex dirigentes, tanques en las calles, Fuerzas Armadas actuando sin mando político, declaración  de guerra en El Alto, comisarías incendiadas y polarización social extrema. Queda por ver cómo y quién canaliza la situación hacia la restauración pacífica de la democracia ante el vacío de poder que ha perseguido la oposición, que aún no reconoce el golpe. Se reportan 3 fallecidos.

 

Uruguay se prepara para la votación de la segunda vuelta o balotaje de las elecciones presidenciales entre Martínez por el Frente Amplio, con el 39,02% de los votos de la primera vuelta y Lacalle por el Partido Nacional con el 28,62% de los votos de la misma cita electoral. Un claro ganador se vislumbra de la primera vuelta del pasado 27 de Octubre. Ni el Frente Amplio, ni el Partido Nacional, ni el Partido Colorado. Como viene sucediendo, la extrema derecha, Cabildo Abierto, se ha posicionado como cuarta fuerza política en el Parlamento con el 11,04% de los votos. Partido inexistente hace apenas medio año. El Frente Amplio ha perdido la mayoría parlamentaria y se enfrenta a una derecha de tres cabezas. Minutos después de confirmarse los resultados el Partido Nacional saludaba como gesto hacia la coalición tanto a Partido Colorado como a Cabildo Abierto. Ambas fuerzas políticas respondían el saludo al Partido Nacional en vistas de congregar votos para el balotaje y conformar un gobierno de coalición. Cabildo Abierto se ha proclamado en relación a los ministerios que quiere gestionar, Desarrollo Social, Salud y Vivienda, el área social del Estado. A su vez pone en cuestión la nueva agenda de derechos con declaraciones cancheras y bien patriarcales – Sodano diputado electo sobre el aborto: “Para algunas mujeres es como una canilla libre”.

Las encuestas de balotaje dan el 47% de la intención de voto a Lacalle y el 42% a Martínez, 6% indecisos y 5% en blanco o anulado, en un sistema de voto obligatorio. Una ligera transición de intención de voto hacia el Frente Amplio le podría conferir un cuarto mandato ante un Parlamento en minoría de la izquierda y un contexto regional convergente al sur, divergente en su mayoría. En cualquier caso, se institucionaliza política y socialmente la mofa a los derechos sociales conseguidos. El 24 de noviembre se define.

 

Argentina también ha sido escenario de elecciones, y Alberto Fernández es el nuevo presidente electo de la Argentina en primera vuelta. Candidato de la ¨izquierda¨ argentina, la coalición el Frente de Todos, y con el respaldo de Cristina Fernández de Kirchner. Alberto Fernández obtuvo el 48,24% de los votos y Macri el 31,8%, siendo inncesaria una segunda vuelta, al superar uno de los candidatos el 45% de los votos. Esta victoria da un vuelco a la política del presidente saliente, Mauricio Macri.

Ahora, entender la política argentina es complejo. La coalición vagamente podría denominarse se izquierda. Esa conceptualización no sería del todo adecuada ya que la coalición incluye peronistas, kirchneristas, progresista, radicales, socialistas, feministas, cooperativistas, y otros, en definitiva, anti macrismo, no necesariamente izquierda per se. Macri, cómo buen liberal, presente en los Panama Papers, volvió a recurrir al FMI con otra gran deuda que ha empobrecido a la población que no cobra su trabajo en dólares- la mayoría- en términos de poder adquisitivo por la brusca decaluación del peso argentino y con una inflación en alza. Parte del rechazo social a esta política económica se reflejaba en las redes el día que Christine Lagarde dejaba el FMI para incorporarse al Banco Central Europeo, ese día, Lagarde era trending topic en Twitter en Argentina. Argentina ha ganado al neoliberalismo pero se avistan tiempos de soledad ante el escenario regional actual. Sin haber tomado posesión aún del cargo, Fernández ya ha sido difamado por Bolsonaro en repetidas ocasiones. El pueblo argentino ha sido contundente sin embargo la interdependencia es una realidad de la globalización que nos toca vivir. El desafío externo se percibe agudo.

Cierre de campaña de Fernández y Kirchner en en Mar del Plata, Argentina | Flickr de Mídia NINJA

 

Brasil ha sido noticia en las últimas semanas en relación a su presidente, y su expresidente. La red mediática Globo hacía público un reportaje en el que se incrimina al presidente Bolsonaro con el asesinato de la concejal negra, de izquierda, de favela y lesbiana Michelle Franco en marzo de 2018. Un testigo habría reconocido al homicida en el condominio donde reside la familia Bolsonaro en Rio de Janeiro. Bolsonaro, respondió a esta acusación selfie en mano y vía redes sociales en un vídeo de 23 minutos. Un presidente fuera de sí, arremetía contra este medio y la acusación. Por su parte el Ministro de Justicia, Sergio Moro, el mismo que armó la trama Lava Jato que encarceló a Lula, apuntó a una utilización del testigo.

Pero Brasil ha visto también resurgir en estos días la figura de Lula. Lula ha sido puesto en libertad tras 19 meses de cárcel por supuestos delitos de corrupción, lavado de dinero y tráfico de influencias. Delitos de los que no está exonerado aún. El Operativo Lava Jato es parte del neogolpe constitucional orquestrado a la ex presidenta Rousseff, como admitía recientemente el ex presidente en funciones Temer. Se apartó a la izquierda, surgió la extrema derecha neoliberal en la presidencia de Brasil. Ahora las calles de Brasil se muestran divididas entre la esperanza y la rabia. Lula fue recibido entre multitudinarias muestras ciudadanas, en las redes #Lulalivre; seguidores de Bolsonaro reniegan también en las calles de la puesta en libertad. Lula a Bolsonaro ¨mentiroso¨, Bolsonaro a Lula ¨canalla¨. Lula va a realizar una gira por todo Brasil, y en su primera intervención, en Sao Bernardo Do Campo, ciudad donde empezó como sindicalista, ensalzó la importancia de los movimientos de izquierda latinoamericanos a la vez que arremetía contra Bolsonaro.

Lula da Silva, entre la multitud

 

Los debates ciudadanos sobre izquierda y derecha son incompletos e inaplicables a América Latina a no ser que se consideren los grises muchas veces desestimados en el eurocentrismo genético.

El modelo de desarrollo ha sido a grandes rasgos la hoja de ruta que ha caracterizado a las oleadas de gobierno según ideología. En el caso de la última oleada de gobiernos de izquierda en América del Sur, el extractivismo se ha dado para el mercado internacional, con la supervisión del Estado y una imposición fiscal financiadora de las políticas sociales. Bolivia nacionalizó los hidrocarburos y el preciado y limitado litio. Se exportan controladamente por un Estado neointervencionista.

El neoliberalismo estatal por otro lado llama  a la inversión extranjera desde una posición de espectador bajo las reglas del mercado no regulado de grandes ganancias concetradas en porcentajes de población bajos.

Hay variables que parten el tablero de damas ideológico en América del Sur: desigualdad social, intereses de mercado, recambio de élites gubernamentales, exportaciones de recursos muy preciados, discursos radicales, prácticas corruptas, populismos, clientelismos, legitimidad de la figura presidencial, Estados burocráticos, intentos de salir a flote, políticas sociales, contradicciones medioambientales, mejoras de índices de pobreza y vuelta a empezar.

Las fichas están sobre el tablero. Algunas inmóviles, otras han sido movidas y pudieran moverse otras más , esperemos que legítimamente. Los modelos de desarrollo puede que cambien y de entre todas las variables, queda por ver cómo afectan estos movimientos en concreto a la desigualdad social. La gran y gris brecha sudamericana.

Pero seguiremos hablando de Venezuela.

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