El continente sudamericano ya tiene entre sus tierras al Coronavirus. La pandemia mundial entra en escena ante un panorama político rocambolesco que se debate entre la salud y la economía, todo bajo un paraguas político e ideológico de extremos y ante lo que la CEPAL prevé como la peor recesión para América Latina de la historia moderna del continente.

 

Bolivia reporta 672 casos positivos y 40 fallecidos, 58 casos por millón de habitantes. El gobierno de facto en Bolivia suspendió las elecciones presidenciales que las encuestas daban la victoria al depuesto MAS. Cinco meses después del golpe de Estado a Evo Morales, el gobierno de facto se cubre las espaldas con la pandemia. 

La autoproclamada presidenta Añez anunciaba un Crowfunding patrio como fondo para subsidio social a familias afectadas por la pandemia, cuya primera donación sería parte de su propio sueldo y de sus ministros. 

Sin embargo la amable cara de Añez se oscurece con la realidad que vive el país. Por un lado ha rechazado ayuda humanitaria de China (discursivamente), Cuba o Rusia en lo que pareciera un alineamiento político con EEUU hacia Venezuela. 

El gobierno ha recurrido al FMI y Banco Mundial por crédito, después de que Bolivia rompiera relaciones con dichos organismos durante los gobiernos de Evo Morales por las condiciones de la liquidez. La política exterior del gobierno interino se ha cambiado de lado, se ha posicionado geopolíticamente sin ser electo.

A su vez, los equipos sanitarios denuncian las precarias condiciones laborales con las que enfrentan la pandemia mientras que el Estado reprime y recibe denuncias de terrorismo y detenciones políticas bajo el pretexto de la cuarentena, así como la militarización de la ciudad de Santa Cruz y se espera la militarización se pueda extender a otras zonas. 

Políticas difusas de transición con miras a privatizar sectores estratégicos. Preocupa el desamparo de las clases bajas y la gran nube de economía informal que en Bolivia se cifra del 70% .

 

Brasil reporta 49990 casos positivos y 3330 fallecidos, 236 casos por millón de habitantes.

En Brasil la gobernanza se ha quebrado: presidencia, Congreso y gobernadores se encuentran en una tensión a años luz de las coaliciones que permiten el fluir de la política brasileña.

La excentricidad de Bolsonaro a principio de mes pasaba por seguir negando el impacto del Coronavirus y pedir ayuno nacional para contentar a sus socios de las Iglesias evangélicas y librar así a Brasil del mal. Sin embargo el mes ha avanzado hacia lo que podría parecer una incitación explícita a un golpe de estado militar por parte del propio Bolsonaro. 

Bolsonaro cada vez más aislado políticamente viene demonizando en campaña el papel del Congreso y del poder judicial. Sus seguidores – bolsominions – se reúnen a lo largo y ancho del país con proclamas en contra de las instituciones políticas del Estado –rompiendo la cuarentena que los gobernadores han implementado sin el apoyo del presidente de la República pero con el respaldo de la Corte Suprema de Justicia. 

La última convocatoria se lleva la palma: haciendo apología del golpe de Estado militar de 1964, el pasado 19 de abril, se pedía la intervención militar de las cámaras legislativas y posterior cierre de las mismas. Amparándose a la normatividad AI-5 aprobada en la dictadura militar de Brasil, esta norma autoriza el cierre del Congreso y autoridades locales además de permitir la prisión política o la tortura entre otras salvajadas antidemocráticas. 

La gravedad de los hechos no concentran toda la atención ya que el propio presidente durante el acto no paró de toser.

En tema Coronavirus, la agencia de noticias Aos Fatos contabiliza en 159 las informaciones falsas que el presidente afirmaba en el último tiempo, distorsionando la realidad a su séquito.

También Bolsonaro ha destituido al ministro de salud que tenía sintonía con la oposición y seguía las recomendaciones de la OMS. Los seguidores de Bolsonaro habrían inflado las redes para presionar la destitución de Mandetta.

Mientras, el hijo de Bolsonaro, y concejal de la Asamblea de Río de Janeiro, Carlos Bolsonaro, compartía este vídeo demencial:

A la fecha, 20 gobernadores han firmado una carta en defensa de la democracia en Brasil en respuesta a Bolsonaro y hay peticiones de impeachment contra el presidente.

La Fiscalía General de Brasil ha solicitado al Supremo Tribunal de Justicia una  investigación a diputados simpatizantes de Bolsonaro por incitar al golpe de estado militar. 

A finales de esta semana, el gobierno de Bolsonaro se ha quebrado a la interna. El ministro estrella y juez, Moro, ha renunciado. Bolsonaro ha comparecido rodeado del resto de ministros para responder a la renuncia con acusaciones de tráfico de influencias. Las acusaciones han sido respondidas por Moro elevando el cruce de acusaciones. Los medios dan a Moro la capacidad de ser un candidato competidor de Lula una vez caiga el liderazgo de Bolsonaro.

Brasil es uno de los países más afectados por el Coronavirus, la ciudad amazónica de Manaos ha empezado a enterrar a las víctimas de la pandemia en fosas comunes.

 

Venezuela reporta 298 casos positivos y 10 fallecidos, 9 casos por millón de habitantes.
Venezuela, el país que se mantiene contrahegemónico políticamente, gestiona la pandemia con una estrategia de testeo masivo. En el corto plazo también se espera el impacto que pueda tener la caída del precio del petróleo siendo este el principal ingreso del Estado desde que Chávez nacionalizó los hidrocarburos.

Venezuela ha recibido ayuda humanitaria rusa y china. Mediante el testeo masivo con test rápidos y una cuarentena precoz, la expansión del virus pareciera controlada.

Presidente Maduro insta al ALBA-TCP socorrer al pueblo ecuatoriano frente al Covid-19 | Cancillería de la R.B. de Venezuela

Por otro lado, el gobierno de Maduro, tiene otro frente abierto ante la acusación de EEUU (precisamente al comienzo de la campaña electoral presidencial) al Estado venezolano (aka Maduro y el oficialismo) de narcotráfico. Es de público conocimiento el interés de la Secretaría de Estado en intervenir en Venezuela en favor de un cambio político.

Hay presencia militar de EEUU en el Mar Caribe, con respaldo político de Colombia. La información sobre las maniobras que se están dando no han sido confirmada por ninguno de los Estados involucrados.

El bloqueo a Venezuela se ha extendido a los aditivos para refinar el petróleo y recientemente se anunciaba otro varapalo de Trump con el cierre de la petrolera estadounidense Chevron mermando más la producción venezolana (Chevron contaba con licencia especial para la explotación de crudo junto con la empresa nacional y posterior comercialización).

El 19 de febrero se decretó la emergencia energética y se especula con que PDVSA (Petróleos de Venezuela SA) se podría estar privatizando de forma encubierta.

Sectores en EE.UU. advierten de la gravedad de la dirección de las políticas de sanción en plena pandemia, cuestionando el bloqueo. Y no casualmente, Cuba, ha enviado misiones a todo el mundo y trabaja con tecnología propia en una vacuna contra el Coronavirus.

Otro fenómeno que se está dando es el regreso masivo de venezolanos por la frontera colombiana. Retornados a su patria en la que es una incertidumbre como se van a manejar las finanzas estatales con la abrupta caída de su único ingreso.

 

Argentina reporta 3276 casos positivos y 159 fallecidos, 72 casos por millón de habitantes. Continúa en cuarentena obligatoria evitando el colapso del sistema sanitario ante la incipiente expansión del virus.

El gobierno de Fernández trata de evitar aumentar la tasa de pobreza conteniendo a la clase media con medidas sociales haciendo malabares con los incentivos a las empresas privadas. Este equilibrio se está haciendo con una inversión del Estado que tiene por delante el pago de la deuda contraída por Macri.

La exigencia en la liquidez pone a debate el impago de la deuda en pro de las cuentas estatales. El gobierno ha presentado una propuesta de reestructuración de la deuda externa que ha sido respaldada por la CEPAL. Esta propuesta retrasaría tres años el pago de la deuda externa, dando este margen de tiempo a la reactivación de la economía tras la pandemia.

A finales de esta semana Argentina ha anunciado retirarse de las negociaciones externas del Mercosur para futuros acuerdos comerciales. Si bien se mantiene lo acordado con la UE, otras negociaciones quedarían sin efecto ( Alianza del Pacífico, Canadá, India, Singapur, Corea, etc).

Los argumentos son cruce de pandemia y desentendimiento con el resto de socios. Argentina vuelve a una política pseudo contrahegemónica mientras que Uruguay, Paraguay y Brasil se decantan por políticas neoliberales. No se descartan acciones judiciales.

 

Uruguay reporta 557 casos positivos y 12 fallecidos, 156 casos por millón de habitantes.

Uruguay está retomando la normalidad en la actividad comercial, obras, educación en escuelas rurales, y otros rubros. Las exhortaciones del gobiernos para el confinamiento voluntario han sido acatadas por la población habiendo podido evitar la expansión del virus precozmente. 

Sin embargo, el escenario político está al rojo vivo. Al tiempo que el líder de Cabildo Abierto, Manini Ríos, miembro de la coalición de gobierno y senador, defendía en sede parlamentaria a militares retirados condenados por sus acciones durante la dictadura, el gobierno introduce esta semana en el Parlamento un Proyecto de Ley llamada de Urgente Consideración con más de 500 artículos, redactada previo a la pandemia, que reformula las bases normativas del Estado.

Con un fuerte sesgo político e ideológico neoliberal, esta ley contempla variaciones fiscales y de gasto público, se elimina el monopolio de importación de los hidrocarburos ahora estatal, propone reformas en seguridad pública hacia medidas más restrictivas de la autoridad, desarrollo social y educación, se modifica el derecho de huelga para garantizar el funcionamiento de las empresas, entre otros.  

La imposibilidad de movilización coarta la libertad de expresión en un texto que se ha criticado desde organizaciones como UNICEF, ni que decir que el Parlamento se verá exigido, como toda la institucionalidad estatal por el Coronavirus, y de esta exigencia, el mundo está ahora repleto de ejemplos. El Parlamento tiene 90 días para modificaciones antes de que el texto se apruebe.

La oposición, el Frente Amplio,  con minoría parlamentaria se muestra en contra de este proyecto normativo y político. La ciudadanía se moviliza en hashtags y dotes de comunicación audiovisual.

Los fondos para combatir el Covid-19 han sido promovidos desde el Crowfunding privado y solidario pero también mediante rebaja en el sueldo de funcionarios públicos y manteniendo el aumento de tarifas de servicios esenciales de las empresas públicas. Quedan exentos de impuestos grandes empresas y patrimonios siendo estos considerados los motores de la economía. 

Ecuador y Brasil serían los países más afectados en cifras de víctimas, si bien no oficialmente fallecidas de Coronavirus, el aumento en los decesos es exponencial en las últimas semanas. El alcance real de la pandemia es incierta dadas las diferentes estrategias de conteo y diagnóstico. Un ejemplo de ello es  Chile contando a los fallecidos como recuperados: ya que dejan de contagiar.

A las estrategias de aislamiento además de conferirles el peso económico, hay que sumarle poblaciones viviendo en asentamientos o favelas multitudinarias y sistemas penitenciarios masificados.

Del Covid-19 se dice ser un virus democrático, sin embargo, el continente puede tener una respuesta poco democrática al mismo en bienestar y atención a poblaciones ya de sí muy vulnerables, haciendo política ideológica en situaciones de excepción.

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