No alcanzo a comprender cómo, en la situación que estamos inmersos, además en pleno verano  en el mes de agosto, de qué manera lo insólito e histórico continua siendo cotidiano en nuestro país.

Lo que se sucedió como un fracaso para algunos e incluso un éxito para otros continua presente y parece que no tiene pinta de resolverse en breve plazo: hablo de la ausencia de un Gobierno, por supuesto.

No es un tema poco recurrido la verdad, e incluso me atrevería a decir que posiblemente sea uno de los grandes temas que saca de quicio a la mayoría de la población, o que tan sólo deja indiferente al resto que mira con desdén la incapacidad de nuestros políticos para lograr formar un gobierno a expensas de votarse en breve una investidura.

Como politólogo, puedo llegar a entender el choche de posturas y las dificultades que poseen los grandes partidos para poder abstenerse, apoyar e incluso votar en contra. Porque desde luego, hagan lo que hagan cada uno de los grupos. Sus determinaciones  tendrán consecuencias, eso por descontado.

El problema, en mi pequeño punto de vista reside en que la sensación que se puede tener  desde fuera, es que la situación política es algo que se sale para mucha gente de toda lógica y que posiblemente tenga que ver con un deseo faccioso y totalmente egocéntrico por cada uno de los líderes y de los distintos partidos que conforman nuestro sistema.

Se oye de todo: Que si la culpa es de Rajoy… que si lo es de Sánchez… no, la culpa es de Rivera… ¡qué va, es del “Coletas”! En muchas ocasiones van seguido de innumerables adjetivos que no suelen revestir de más contenido que un desprecio personal hacia su persona y de la coletilla final: ”Total, son todos son iguales”

Más allá de tratar de convencer a nadie, solo queda esperar hasta el día 23 de este mes de agosto. Será entonces cuando tendrá lugar el debate de investidura. En él, esperamos ver al actual Presidente en funciones, Mariano Rajoy, presentar su propuesta de gobierno y someterse a la votación de investidura como Presidente.

Recuerdo para navegantes que se prevé la primera votación el día 24 de agosto, en donde si no logra mayoría absoluta -cosa que dudo absolutamente- deberá presentarse 48 horas después a una segunda votación. Será entonces para mí entender cuando se produzca el momento decisivo y en el que posiblemente veamos los mayores intentos por “ceder” -por decirlo de alguna manera- el bloqueo político al que está siendo sometido Rajoy, puesto que no cuenta con la confianza de la mayoría de la cámara.

Más allá de mi propia opinión, cabe señalar que la mayoría de grupos políticos en donde se encuentran los tres mayores partidos (PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos) han estado ya desde las primeras elecciones siguiendo una táctica bastante simplona y que ha venido funcionando desde antes de las primeras elecciones. El objetivo: echar a Rajoy, además de cargarle de todo tipo de responsabilidad política de todo cuanto sucede en nuestro país.

Personalmente, no soy quien para cuestionar que el actual Presidente en funciones no sea responsable de la gestión que ha realizado y que se está alargando más de lo habitual por esta extraña situación en funciones; mas focalizar todo el debate en la figura de Rajoy resta peso a otras áreas de las que no se hablando hasta el momento.

Entiendo que las argumentaciones simplonas sean fáciles de captar por la mayoría de la gente, pero aún espero que se asuman responsabilidades por parte de los otros partidos que han estado estas últimas legislaturas en el congreso y que con su regeneración aún se espera con más ganas si  cabe. Además, al respecto de la llamada “joven política”,esa que presume de ser joven y renovada pero de la que todavía no se sabe qué propone,más allá del programa con que se presentaron a las elecciones.

Cabe señalar, por último, que la postura del actual presidente en funciones no me parece para nada tolerable, sobre todo en un partido que no sólo ganó las elecciones sino que obtuvo 137 diputados en el Congreso. Creo que es bastante infantil echar las culpas de que no logre apoyo en ningún partido apelando a una ausencia de visión de estado o de responsabilidad con “España”, nada más allá de la realidad.

Creo que a lo largo de los años, dos partidos en este país se han mal acostumbrado a gobernar por ellos mismos y sin problemas para tramitar por “decreto ley” cuanto les pareció en la cámara. De tal manera, que al cambiarse las tornas, algunos supervivientes de los primeros vestigios de nuestra democracia ven inviable un gobierno en minoría puesto que tendrán que negociar en el Congreso.

Pido aquí, desde este humilde escrito,que nuestro presidente actual en funciones y candidato al 50%, que asuma su responsabilidad por todos aquellos que le votaron y por quienes no lo hicieron en los últimos comicios, con el fin de evitar entrar de nuevo en las que serán, -si nada lo evita- unas  nuevas elecciones en diciembre.

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