“Aquí hacemos de todo, desde hablar con los clientes, diseñar una estrategia de marketing, supervisar las redes sociales, hasta preparar adornos promocionales para que lleguen a empresas que todavía no trabajan con nosotros. Buscamos a alguien dinámico, muy extrovertido, que aprenda rápido, que se adapte a los ritmos de trabajo pero sobre todo que muestre una completa dedicación con el puesto que ofertamos”.

Joven buscando empleo

Seguro que no son palabras desconocidas para un estudiante de alguna rama de comunicación, que puede optar a un puesto de becario por ser estudiante de grado o posgrado. Los convenios con universidades públicas y privadas (con mayor porcentaje en este último tipo) y algunos centros de estudios superiores, han abierto la nueva “vía” para que aquellos universitarios que aún no han conseguido un puesto fijo puedan optar a él. Y reitero optar, que no conseguir.

El primer escalón lo pone la propia Universidad, marcando determinados requisitos para firmar convenio con las empresas: número de horas que debe trabajar el estudiante, horario, salario, condiciones laborales…

El segundo escalón corresponde al coordinador o la plataforma gestora de las prácticas, encargados ambos dos de publicar y transmitir las diferentes ofertas que están vigentes para que los candidatos puedan acceder a ellas. El tercer escalón, muy relacionado con el anterior y no siempre presente, es la supervisión de perfiles y CV, por parte de la Universidad, para conseguir la mejor presentación del estudiante.

Y a partir de ahí el resto de escalones los pone el propio estudiante: postular para los cargos que se ofertan, aceptar acudir a la entrevista, prepararla a fondo, presenciarse correctamente vestido, a la hora adecuada y realizar una buena entrevista.

Como se ve son muchos escalones para llegar al objetivo final que es la realización de la entrevista y la consecución del puesto. Pero para ello son necesarios todos los pasos anteriores y no menos importante conocer de primera mano las verdaderas condiciones del puesto.

“Nos piden estudios superiores, idiomas, conocimientos informáticos, conocimiento del área en el que vamos a trabajar, dedicación exclusiva y actitud proactiva”- explica Laura, una estudiante de posgrado que está en búsqueda activa de prácticas. “Lo sorprendente es que cuando preguntas si hay posibilidades reales de ampliar el contrato, de poder quedarte en la empresa o de promoción interna, los entrevistadores normalmente agachan la cabeza hacia el papel que tienen delante (y que dicho sea de paso suele ser el currículum que no han mirado hasta que te presencias en la entrevista) y contestan diciendo que eso ya no es competencia suya y que en principio el contrato es para X meses de becario.

Pedir todo a cambio de mano de obra barata, que muchas veces ni siquiera ejerce las propias funciones del becario sino de un trabajador más.

“Habría que regular y supervisar de alguna forma las prácticas para garantizar, por un lado que la empresa está formando al trabajador, y por otro, que cumple con lo pactado, no pidiéndole que se quede a terminar un trabajo que no puede abarcar por las horas o que realice tareas que no le son propias”- reclama Víctor, otro estudiante de Máster que está realizando prácticas en una pyme.

No hay éxito de colocación si, tras finalizar el periodo de convenio con la Universidad, la empresa firma otro tipo de contrato “formativo o en prácticas” para seguir manteniendo al trabajador a jornada completa y con un sueldo mínimo que no le da para vivir.

“Algunos nos planteamos el hecho de que trabajos no cualificados como ser vendedor de una tienda de ropa, cajero en un supermercado o  personal de la limpieza en oficinas, puedan tener no solo un sueldo más alto, sino posibilidades reales de que te hagan un contrato indefinido. La cualificación no parece ser un elemento a nuestro favor y eso es algo que tiene que cambiar si queremos aspirar a progresar” – termina diciendo María, pedagoga, con estudios de posgrado y un contrato formativo que no le permite independizarse.

Muchos esperan a  que llegue “el momento”, ese que tanto nos han anunciado, y que promete devolvernos todo el trabajo que hemos realizado y la vía por la que hemos apostado para conseguirlo. Y mientras tanto seguimos, sin parar, pues bajarte de la rueda no es una opción.

Elena Marticorena
(Madrid, 1989) Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM y Máster en Comunicación Política y Empresarial en la UCJC. Redactora para departamentos de belleza y parafarmacia. Fotógrafa y periodista de investigación para Majadahonda TeVa. Apasionada de la cultura, la escritura creativa y la danza.

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