¡Qué tontería! Claro que no. Pero ahora que tengo vuestra atención me gustaría abordar un tema que por desgracia está arraigado en nuestra sociedad. Es un hilo podrido, difícil de detectar, pero que se hilvana por todo el tejido de nuestra comunidad. Para entrar en el tema vamos a definir esta palabra, para ello echaremos mano de la etimología, que nos facilitará la compresión del término. La palabra misoginia está compuesta por dos raíces griegas y un sufijo,  miso (yo odio), gyne (mujer) y el sufijo -ia (acción, cualidad), por lo tanto la misoginia es el acto de odiar a las mujeres y por ende aquel o aquella que odie a las mujeres es un misógino o una misógina.

Me gustaría haceros una pregunta ¿Cómo representaríais a la misoginia? Quizás como un joven de fuerte torso, apolíneas piernas y rostros severo, o tal vez como un hombre de mediana edad, obeso, sucio, de rostro desfigurado y gran papada, o más bien como una fémina de aspecto mitológico al estilo de las furias o sirenas. En mi caso para representar la misoginia utilizaría un ser asexuado, puesto que la misoginia se engendra en mentes podridas tanto de varones como de mujeres, este ente debería tener un aspecto oscuro para vagar entre las sombras pero con un rostro de inmensa belleza pues es capaz de cautivar a todo tipo de personas y ocultar su verdadero ser.

La mujer es el foco de la misoginia, el objetivo al que va dirigido todo ese odio. La posición que la mujer ha tenido en la Historia, en la mayoría de las etapas y situaciones, ha sido de desigualdad y desprestigio, me explico, aparte de la dificultad que la mujer ha tenido para alcanzar ciertos derechos (educación, igualdad, autonomía) la propia Historia, entendiendo la Historia como «el» que la cuenta, se ha encargado de borrar literalmente a esas mujeres que a contracorriente destacaban por sus logros. Se me viene a la mente de entre muchos, el caso de la artista Camille Claudel, excelente escultora que fue aprendiza de Auguste Rodin. Por suerte, el paradigma del narrador histórico está cambiando, sin prisa pero sin pausa, y gracias a investigadores e investigadoras podemos afirmas que muchas de las obras atribuidas a Rodin tenían como autora a Camille. Un punto para el equipo de los, las …. ehm l@s igualitarist@s.

Ahora bien, en nuestro país, ¿qué sucede con la misoginia? A título personal, considero que la misoginia se implanta en cualquier persona, puedo llegar a entender que un varón sea misógino, pues aunque en lo más mínimo compartimos experiencias comunes respecto a las mujeres, lo dejo claro, empatizo y NO  respeto. Y ahora, tras varias lecturas, entiendo cómo puede haber mujeres misóginas. Os voy a dejar una cita de una mujer que pertenece al movimiento al cual nuestro anterior rey juró fidelidad, ni más ni menos que ante Dios, el movimiento nacional. Esta mujer ejemplo a seguir (ironía mode: on) fundadora de la sección femenina es Pilar Primo de Rivera y que nos dejó para la posteridad perlitas como la siguiente, cito literalmente: » Las mujeres nunca descubren nada. Les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar mejor o peor lo que los hombres han hecho». Zasca, sin vaselina. Esta ideología era transmitida no solo en la escuela sino en el servicio social de la mujer que toda adolescente debía hacer al estilo mili desde 1940 a 1977. Pero muchos dirán: Esto es cosa del pasado. Con la monarquía, partidos políticos continuistas y la iglesia católica este tipo de ideología tan dañina  permanece en la época actual, ayudando a adquirir nuevos adeptos al movimiento misógino. Siendo positivo, creo en el cambio, y me tomo este tipo de situaciones como un obstáculo a superar.

A continuación me gustaría centrarme en cómo nace la misoginia en los varones, pues por estadísticas son la mayoría con esta actitud. Como he dicho antes, tenemos por historia y religión una tradición misógina que provoca el ambiente adecuado para que la misoginia eclosione y prolifere a la más mínima oportunidad. Uno de los factores es la incultura, la gente con nivel educativo bajo tiende a la misoginia debido al entorno, no quiere decir que un doctorado no sea misógino, sino que el desconocimiento provoca actitudes misóginas, por suerte conforme la persona se forma propende hacia una misoginia más leve o incluso a detestar este tipo de actitud. Otro de los factores es la experiencia negativa con mujeres, quizás el peor y el que afecta a todo el estrato de la población masculina española. Cuando el varón no acepta la decisión de la mujer, le roba su libertad de decisión, se transforma en un ente misógino, quizás el más grave y el que puede llegar a realizar las peores atrocidades. Para superar esta situación hay que tener mucha entereza y fortaleza de espíritu. El varón en cuestión se cree que es la mejor opción sentimental para la mujer, y en algunas ocasiones lo es, pero la mujer en su libertad le descarta. En ese momento, se sucede un big bang de sentimientos donde afloran el odio y la frustración mientras que la razón y el sentido común son absorbidos por un agujero negro.  En definitiva la mujer NUNCA es la causante de la misoginia sino la víctima de una actitud vituperable a la cual tenemos que encontrar remedio.

Para finalizar me gustaría compartir un consejo a todos los varones que se encuentran en la cuerda floja de la misoginia por un desengaño. Os entiendo, de verdad, sé que duele no ser elegido, duele mucho, pero tenéis que superarlo, entender que la mujer es un ser igual que tú y respetar sus decisiones. Aunque en ese momento la bruma del desengaño te oprima, en un futuro, esta decisión, te va a ayudar a sentirte mejor contigo mismo. Sin más que contar me despido con un saludo para todas y todos.

Enrique Vázquez
(Madrid, 1987), maestro, ateo y republicano, es Diplomado en Magisterio con especialidad en Educación Física (2011), Graduado en Educación Primaria (2014) por la Universidad de Valladolid, y Máster en Estudios Avanzados en Educación Primaria (2014) por la Universidad Complutense de Madrid.

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