“Los animales, habituales de los tradicionales espectáculos circenses, no podrán ser víctimas de maltrato ni sometidos a actos crueles que les pueda causar sufrimiento”. Bajo esta premisa, el pasado 31 de enero, el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobaba la propuesta de crear una nueva ordenanza municipal para vetar los circos con animales en terrenos públicos y privados.

Ignacio Benito (PSOE)

No exenta de críticas, esta iniciativa que ha sido impulsada por los partidos de Ahora Madrid y PSOE, ha sido apoyada por Ciudadanos pero no así por el Partido Popular.

Se trata sin duda alguna de un tema controvertido, pues en él influyen numerosas visiones sobre el uso y “explotación de los animales”. Los ecologistas, animalistas y asociaciones protectoras han llevado a cabo reuniones con técnicos del área de Salud, Seguridad y Emergencias para ir configurando un borrador de una posible Ordenanza de Protección animal. “Es una cuestión de ecuación ambiental: mostrar a nuestros niños que respetamos a todos los seres animales” explicaba el delegado municipal de Seguridad, Javier Barbero.

Javier Barbero (Ahora Madrid)

Por su parte, la concejal Carmen Castell, ha puntualizado que los espectáculos son legales y “están protegidos por la normativa de la Comunidad”. Además ha remarcado que así como se exige esa “tolerancia cero” con el maltrato animal también hay que extenderla a la destrucción del empleo.

Carmen Castell (PP)

¿Qué posibilidades del futuro tiene el circo entonces?

Pues multitud de opciones. Desde el famoso Circo del Sol, pasando por el Circo imperial Chino, hasta el Circo de los Horrores o el Circo del Hielo. Con todas las entradas vendidas, en la mayoría de los casos, y un coste superior a los tradicionales circos de animales, se presentan como interesantes alternativas para entretener a niños y a no tan pequeños. Países como Bolivia y Grecia fueron pioneros en prohibir el uso de cualquier tipo de animal en estos espectáculos (2009 y 2012 respectivamente) y sus producciones circenses siguen estando presentes.

Al final, en una sociedad que evoluciona, no podemos quedarnos atrás, donde los animales son tratados como bestias y los “hombres” van a verlos trabajar y actuar como si fueran, y nunca mejor dicho, “animales de feria”.

Puede que algunos espectáculos tengan que adaptarse…cambiar o morir. Pero es como todo en un mundo cambiante que esta pidiendo a gritos un nuevo paradigma para este arte que es el circo.

 

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