De los creadores de «la mayoría absoluta no nos hará perder la perspectiva porque hablaremos y consultaremos cada medida con todos los grupos parlamentarios» llega, para todos los cines y en 3D, «vamos a aprobar unilateralmente la sexta bajada de impuestos en Andalucía porque no hay tiempo que perder». Traducción: «preferimos gobernar para el 0,2% más rico de la comunidad en lugar de para el conjunto de los 8,4 millones de andaluces y andaluzas».

Juanma I «el Moderado» por fin ha despertado para anunciar su primera medida estrella: eliminar el Impuesto de Patrimonio en Andalucía. Mientras toda la ciudadanía paga tributos como el IVA, el IRPF o determinados impuestos especiales, solo el 0,2% más adinerado de la misma abona el Impuesto de Patrimonio. Sin duda, un plan sin fisuras: 17.000 contribuyentes se alegrarán de no tener que sufragar a su comunidad con una mínima parte de su riqueza y las arcas públicas andaluzas verán mermadas su recaudación en un 0,6%, dejando de ingresar alrededor de 95 millones de euros del total de ingresos tributarios. Mientras, Moreno seguirá pidiendo tanto a Europa como al Gobierno central más financiación. El resultado no es inesperado, pero sí temido: la mayoría social andaluza sufrirá todavía más recortes en servicios públicos como la educación o la sanidad. Huelva, por ejemplo, lleva esperando mucho tiempo la construcción del Hospital Materno Infantil que la Junta le prometió y que no llega. Con el dinero que recauda (o recaudaba) el Impuesto de Patrimonio se pueden construir tres hospitales como mínimo.

Georg Simmel, como todo sociólogo, aseguraba que la producción social emana de las interacciones entre individuos que habitan en círculos sociales diversos, es decir, que son interdependientes socialmente. No obstante, afirma que la propia pertenencia a distintas esferas sociales puede suponer tensiones e incoherencias. Juanma I «el Moderado» ha debido detenerse en la obra más conocida del autor alemán, La filosofía del dinero. En ella, Simmel destaca que, en el contexto de la economía de mercado, la modernidad ha permitido la liberación de los individuos de las relaciones sociales comunitarias que coartaban su comportamiento y que la sociedad de mercado posee libertades positivas como la libertad de pensamiento, de conciencia o de reunión. Moreno Bonilla se reafirma en que hay que cuidar a los ricos para que no se vayan premiando su «ahorro» y dejando de gravar su riqueza. Pero, ¿realmente merece la pena complacer y retener en nuestra tierra a unos cuantos ricos que no son capaces ni de tributar en ella? La interpretación de la libertad individual puede ser muy peligrosa y Juanma I «el Moderado» parece haberse saltado el capítulo donde Simmel habla de que el principio de sociabilidad consiste en que «cada individuo debería ofrecer el máximo de valores sociales porque es compatible con el máximo número de valores que recibe», independientemente de la cantidad, así como de que las libertades individuales deben ser socializadas para la consecución de una libertad colectiva a través de la regulación social de la economía. 

Moreno, entre otros motivos, declara que es el primer paso para que Andalucía se asemeje más a la Comunidad de Madrid. Ayuso, lejos de tomárselo como una declaración de intenciones, nos da la enhorabuena: «Andaluces: bienvenidos al paraíso», tuiteaba la Presidenta hace unos días. El Presidente andaluz afirma que la bonificación al 100% del Impuesto de Patrimonio equipara a Andalucía con Madrid, aunque ésta tenga una renta per cápita cinco veces superior. Pero, ¿en qué consiste exactamente «el modelo madrileño»? Los andaluces y andaluzas nos echamos a temblar, con razón, porque no queremos que los recursos e instituciones públicas andaluzas estén al servicio de una minoría poderosa.

No es casualidad que Hacienda vuelva a estudiar un impuesto a las grandes fortunas, así como armonizar determinados tributos autonómicos. Ya lo dice la Constitución: el que más tiene, más aporta. No estaría mal que Moreno y Ayuso, más conocidos como los estandartes de la libertad, se leyeran la Carta Magna y le dieran una vuelta al principio de solidaridad interterritorial o al de lealtad institucional. El artículo 31.1 («Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad») o el 156.1 («Las Comunidades Autónomas gozarán de autonomía financiera para el desarrollo y ejecución de sus competencias con arreglo a los principios de coordinación con la Hacienda estatal y de solidaridad entre todos los españoles») de la Constitución Española establecen claramente que ninguna Comunidad Autónoma, a pesar de su autonomía financiera, debería poder jugar con ventaja en materia fiscal y tributaria. Sin embargo, la aplicación de estos importantes preceptos en la vida real no es adecuada ni equitativa ni responde al concepto de «moderación» que propugna el Presidente de la Junta de Andalucía.

A pesar de todo, Moreno Bonilla sigue vendiendo que su nueva bajada de impuestos beneficia a las clases medias y trabajadoras y que los servicios públicos no sufrirán más recortes. Quizá el denominado en el presente artículo como Juanma I «el Moderado» deba rebautizarse como Juanma I «el Ilusionista». Verdaderamente hay que saber hacer magia para incrementar el gasto público bajando impuestos y dejando de ingresar los millones de euros que podrían ir destinados, en caso de administración responsable, al cuidado de todas y todos.

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