No estábamos preparados para una pandemia, ni en España, ni en el mundo. Casi de un momento para otro la agenda política, social y económica se vio atravesada por el coronavirus que cambió radicalmente la forma de vivir que teníamos. Se han multiplicado los análisis en donde se habla mucho sobre la forma en que debe comunicar el Gobierno: las decisiones que debe tomar, las respuestas que debe dar, se espera que genere certidumbre, control y autoridad. Sin embargo, poco se debate sobre el rol y estilo de comunicación que la oposición (existente en todas las democracias consolidadas) debería jugar en este escenario.

La ciudadanía española lo tiene claro: el 87,8% cree que los partidos deben apoyar al gobierno y una vez superada la crisis, empezar a dilucidar responsabilidades. Y en Europa también lo tienen claro: los gobiernos y oposiciones europeas evitan la crispación en plena crisis, optan por la tregua y aíslan a la extrema derecha. No obstante, en España la confrontación política es la norma.

Pero ¿hay una única forma de hacer oposición? Para responder a esta pregunta, analizaremos el estilo de comunicación en Twitter de 3 líderes políticos del Partido Popular durante el primer mes del Estado de Alarma: Pablo Casado (presidente del partido), Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid) y José Luis Martínez-Almeida (alcalde de Madrid).

El héroe, la gestora y el gran opositor

Desde el comienzo del Estado de Alarma el 14 de marzo de 2020 hasta el 14 de abril los principales referentes del Partido Popular publicaron 488 tuits desde sus cuentas personales. Las palabras que se utilizan, los temas de las conversaciones y publicaciones, como el tono que se eligen en situaciones como las estamos viviendo son determinantes para la creación de marcos de interpretación y de análisis. Y no son elegidos al azar, sino que marcan la personalidad y papel político que desean proyectar hacia la ciudadanía.

Al analizar los 488 tweets publicados por cada uno de los dirigentes del Partido Popular en este primer mes de confinamiento encontramos diferentes estilos de hacer oposición: Ayuso optó por un tono crítico, pero mostrando su capacidad de gestión, Almeida eligió ser un político conciliador e ilusionante con la crítica justa hacia el gobierno y finalmente, Pablo Casado prefirió utilizar un tono bronco y severo en contra del Gobierno nacional.

 

Casado y las muertes por COVID-19

El líder nacional del Partido Popular centró la mayor parte de su discurso en Twitter en la crítica hacia el gobierno de Pedro Sánchez, con el objetivo de construir un papel de “líder de la oposición”. Pablo Casado es el que emplea el tono más confrontativo y severo en contra del Gobierno Nacional: tanto es así, que el 75% de sus publicaciones en Twitter contienen algún tipo de reclamo y crítica sobre la gestión de la crisis del COVID-19.

Además, llama la atención que muchas de ellas estén orientadas y utilicen, de manera reiterada, la cifra de muertes por la COVID19 y su pedido de luto nacional. Esta oposición férrea queda reflejada en la nube de las palabras claves y hashtags más utilizados por él: puede observarse que Gobierno, Sánchez, fallecidos y crisis aparecen en el centro.

A pesar de ser la máxima autoridad dentro de su partido, de los dirigentes analizados, es el único que habla sobre esta temática de manera tan frecuente y explícitamente. Algunos ejemplos de este contenido son:

 

Ayuso, la tuitera que hace oposición desde la gestión

Isabel Díaz Ayuso aparece como la gran sorpresa tuitera: no sólo es la que más frecuentemente ha acudido a esta red social para comunicarse con la comunidad en general, sino que también ha logrado el mayor impacto en comparación a sus compañeros de partido y es la que más ha dialogado con la comunidad.

Desde el comienzo del Estado de Alarma el ritmo de publicaciones de la Presidenta de la Comunidad de Madrid es mucho mayor que la de sus colegas masculinos de partido. En tal sentido, los tweets de Díaz Ayuso representan un 49% del total de publicaciones analizadas, frente al 30% de Pablo Casado y al 21% de Almeida.

Mientras que Isabel Díaz Ayuso publicó 239 tweets durante los primeros 30 días del estado de alarma, es decir un promedio de 8 tweets diarios, Pablo Casado publicó casi 90 tweets menos (casi 5 tweets diarios). Almeida fue el que menos publicó en ese periodo de tiempo, con un total de 102 tuits (un poco más de 3 tuits diarios).

Al igual que en otras redes sociales, no sólo la frecuencia de publicación es importante sino el impacto de los tweets que se publican. Una buena medida para ver este impacto es el número de RTs que acumulan los tweets. Nuevamente, Isabel Díaz Ayuso supera a sus compañeros de partido con un total de 507.561 retweets recibidos, frente a los 193.330 de Pablo Casado y los 162.471 de Almeida. Un dato llamativo es que a pesar de que la cuenta con mayor número de seguidores es la de Pablo Casado, con cerca de 54.000 seguidores, no llega a superar a Díaz Ayuso en los retweets que consigue. Es decir, Díaz Ayuso es capaz de movilizar e impactar a más cuentas que las que su comunidad “natural” (seguidores)

Otro rasgo particular del estilo de comunicación de Isabel Díaz Ayuso es su esfuerzo por construir la imagen de “gestora eficiente”, y desde ese encuadre, criticar en algunas ocasiones al gobierno nacional. Es decir, su principal foco de comunicación no se ha centrado en la crítica férrea, sino construir su propia narrativa: sacar “músculo” mostrando logros de su gestión de crisis en contraposición a la ineficiencia del Gobierno Nacional. El 65% de su comunicación digital se centró en anunciar medidas que se estaban tomando, informar sobre compra de material sanitario o anunciar la recepción de donaciones por parte de empresas españolas.

Un ejemplo de esto:

Una particularidad de su comunicación, que la diferencia del resto de dirigentes analizados es que fue la única en compartir tweets de carácter personal y entablar una conversación con otros usuarios utilizando un tono coloquial y cercano. De hecho, es la única que estableció diálogo con la ciudadanía de forma espontánea, respondiendo a dudas, reflexiones y reclamos que la ciudadanía le realizada por Twitter.

Almeida, el héroe

La otra gran sorpresa de esta comunicación en Twitter ha sido el alcalde de la ciudad de Madrid, que ha optado por jugar el rol de héroe inspirador. De hecho, más de la mitad de sus publicaciones buscan transmitir optimismo y ánimos. Este constante esfuerzo por transmitir “moral de victoria” queda plasmado en los hashtags más utilizados por el alcalde: #TodoSaldráBien, #GraciasMadrid y #VamosMadrid que figuran como los más frecuentes dentro de su comunicación.

 

Más allá de la simpatía que esta estrategia genera y la gran novedad que ha supuesto, el alcalde de Madrid también ha emitido críticas al gobierno de Pedro Sánchez, pero de una manera menos agresiva y más sutil: entremezclando oposición crítica con imagen de estadista. El mejor ejemplo de esta estrategia discursiva lo encontramos en su tweet con mayor impacto (8.400 RTs) en donde le preguntan sobre las ruedas de prensa del gobierno nacional y el filtrado de preguntas, a lo que el responde con su discurso: “los ciudadanos necesitan confiar en las instituciones”

 

Criticar para construir

Frente a crisis que provocó el nuevo coronavirus se demanda que los responsables políticos al frente del gobierno afronten la situación con toda la profesionalidad posible y también, con altas dosis de sensibilidad y empatía. El foco siempre está sobre ellos y ellas. No obstante, poco o casi nada se habla, y poco se conoce, sobre el rol que los líderes de la oposición deberían asumir en estas circunstancias.

Una vez analizada la comunicación tuitera de los principales líderes del Partido Popular, podemos afirmar que incluso la misma oposición no tiene muy clara su estrategia de actuación en este complejo escenario. Por un lado, el líder del partido optó por un estilo extremadamente crítico hacia el Gobierno nacional, con el objetivo de cuestionar las capacidades de liderazgo de Pedro Sánchez y su ejecutivo, mientras que, Isabel Ayuso y Martínez Almeida han optado por una estrategia más moderada de oposición, focalizándose en su propia gestión y en el optimismo para afrontar esta pandemia.

Sólo el tiempo dirá qué estrategia era la más adecuada e idónea para la oposición, no obstante, sabemos que una estrategia de comunicación excesivamente negativa conlleva algunos riesgos. A nivel individual, puede producir lo que se conoce como “efecto de doble deterioro” que se da cuando la comunicación negativa y los constantes ataques perjudican tanto al político que la produce como al político que es atacado. A nivel colectivo, el clima de crispación política constante puede contribuir al aumento de la desafección política.

En un contexto de descrédito de nuestras instituciones, incertidumbre, noticias falsas y la irrupción de la extrema derecha, con la amenaza de una crisis económica sin precedentes, cualquier estrategia de comunicación por parte de la oposición debería ser prudente y razonada. Este análisis demuestra que hay diversas formas, algunas más constructivas que otras, de ejercer una oposición.

La única certeza que tenemos es que esta crisis sanitaria pasará, y nos dejará lecciones importantes, pero también descomunales desafíos para afrontar. Se requerirá de altura de miras, estrategias comunes, alianzas y compromisos. En definitiva, se necesitará más democracia y más cooperación. La cuestión estará centrada en conocer el modo en que se ejerce la oposición y si su discurso podría terminar afectando el vínculo entre ciudadanía y clase política y la (re)construcción democrática para todos.

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