Un año después del estallido social en Chile, se aprobó el plebiscito para una nueva Constitución paritaria.

Las protestas iniciadas por estudiantes ante la subida del precio en el transporte público, que se expandieron por la ciudadanía reclamando una reforma constitucional y que dejaban la muerte de más de 30 personas y 2.250 denuncias de violación de los derechos humanos, generaron finalmente que Piñera apaciguara las aguas anunciando un plebiscito constitucional para abril del 2020. Este se pospuso con motivo de la pandemia para el domingo 25 de octubre 2020 y entonces, el plebiscito, fue aprobado con el 78% de los votos.

¿Qué queda atrás y qué se viene?

La Constitución vigente en Chile fue aprobada en 1980 durante la dictadura del General Augusto Pinochet (1973-1990). El Estado autoritario en Chile se instauró en 1973 por golpe de Estado militar bajo las órdenes del general Augusto Pinochet al entonces presidente socialista Salvador Allende.

Académicos destacan del régimen de Pinochet haber sido uno de los más represivos y violentos de los autoritarismos del Cono Sur, bajo la vigilancia y autoridad de policía y militares, tanto en la toma como en el mantenimiento en el poder. El régimen de control policial se mantuvo a lo largo de toda la dictadura.

Pinochet se configuró como líder estableciéndose así un solvente régimen personalista gobernando junto con la Junta de Gobierno, militares en las posiciones de poder del Estado y grupos de derecha para el manejo tecnocrático de la economía. El autoritarismo cívico militar permitió la aplicación de reformas económicas neoliberales que según expertos, no hubiesen podido ser aplicadas en democracia.

El régimen pinochetista terminó por su propia incapacidad de continuar en una sucesión efectiva. Es decir, Pinochet pierde las elecciones de 1988 y la Constitución aprobada en 1980 guía la pauta hacia una reforma democrática y no una ruptura con el autoritarismo.

El rechazo a Pinochet como candidato en el plebiscito fue resultado de la coordinación de los partidos políticos tradicionales de derecha, centro e izquierda, sin la presencia del Partido Comunista de Chile, que llamaron a los movimientos sociales por el voto ​NO a la candidatura de Pinochet para la reelección. El NO triunfó con el 52,2% de los votos y bajo seguimiento de la comunidad internacional, Pinochet aceptó el resultado.

Sin embargo la herencia institucional de Pinochet perduró más allá de su figura, un ejemplo de ello es la Constitución, aprobada por el autoritarismo militar de 1980, hasta el sábado 24 de Octubre, aún era la Carta Magna incuestionada institucionalmente. También su presencia perduró en otras formas de institucionalismo, Pinochet fue Presidente de la República en 1990, Comandante Jefe del Ejército hasta 1998 y senador vitalicio.

La Constitución ha sido garante de una matriz socio económico generadora de desigualdades en las que el éxito económico habría estado direccionado a las estructuras altas de la población chilena en un modelo neoliberal heredero de los Chicago Boys, modelo económico de la dictadura.

La Constitución se modificó en los inicios de la transición, los artículos 65 y 68, pero los partidos políticos no habrían conseguido consensuar un nuevo texto. El pueblo en las calles, pandemia y represión por medio, sí.

El plebiscito del 25 de Octubre 2020 contenía dos preguntas: «¿Quiere usted una Nueva Constitución?». Los votos por el Apruebo han constituido 5.885.721 votos (78,27%) frente a 1.633.932 votos (21,73%) de votos de Rechazo. La otra pregunta fue «¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?», los chilenos han votado que este órgano esté formado (convención constitucional) por 155 ciudadanos (equitativo entre hombres y mujeres) elegidos en su totalidad por voto popular, con redacción paritaria y cuotas para las comunidades indígenas.

A pesar de la pandemia que arrea con fuerza en Chile, la participación (50,9% del sufragio, cabe destacar que aquellas personas afectadas por la enfermedad del Coronavirus o en cuarentena no han acudido a la votación) ha sido la más alta en democracia desde que el voto obligatorio desapareciera en 2012.

El 11 de abril de 2021 se votará la convención constitucional. El ratificatorio constitucional se estima que sea por voto obligatorio en el segundo semestre de 2022.

Piñera celebraba la unidad del pueblo chileno para cambiar la Constitución, a pesar que su gabinete, rechazaba cualquier reforma constitucional.

Las implicancias de este plebiscito representan una consolidación de la democracia sin precedentes en el país, pero también la fuerza de la movilización social y la lucha de las mujeres ante un hecho que pocos ejemplos tiene en el mundo, una constitución con paridad de género. #ChileDespertó.

Dejar respuesta

¡Por favor, deja tu comentario!
Por favor incluye tu nombre aquí