Emmanuel Macron y Justin Trudeau
Prime Minister Trudeau and President Macron participate in a bilateral meeting in Hamburg. July 7, 2017. / Le premier ministre Trudeau et le président Macron participent à une réunion bilatérale à Hambourg. 7 juillet 2017 (Flickr Justin Trudeau)

Tras los acontecimientos de los últimos años, la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos, el Brexit, el auge de los “nuevos” nacionalismos, del populismo y las acciones cada día más asertivas de potencias como China o Rusia, hacen creer que el orden liberal que se instauró tras la II Guerra Mundial está herido de muerte.

Sin embargo, a pesar de este nuevo panorama, es una equivocación dar por finalizada la hegemonía de este orden liberal, obviamente estos desafíos no deben ser subestimados, pero a través de la historia del liberalismo podemos ver que cada vez que se ha enfrentado a un reto ha salido victorioso y fortalecido; como ejemplos podemos poner la Gran Depresión, el enfrentamiento contra las potencias del eje o la Guerra Fría.

Pero sobre todo, los argumentos a favor del liberalismo se basan en un pilar central: las soluciones a los problemas de hoy en día únicamente pasan por una mejor democracia y un orden liberal mucho más fuerte. Esto es debido a que el liberalismo, como teoría de las relaciones internacionales, es la única que aporta la visión de interdependencia y cooperación entre los diferentes actores. Así peligros como el cambio climático, la proliferación de armas de destrucción masiva o el terrorismo solo se podrán solucionar bajo este orden. Incluso los realistas han tenido que abogar por la cooperación y la interdependencia.

Por ultimo las instituciones propias de este orden liberal, como la Organización de Naciones Unidas, han convivido a lo largo de su historia con Estados que no compartían sus valores y principios, como la antigua URSS u hoy en día Corea del Norte o China, y que sin embargo están o estaban en dentro de las mismas. La ONU no obliga a sus miembros a adherirse a los principios de una democracia liberal, lo único que requieren es la capacidad de esos Estados para cumplir los requisitos de entrada. Esto es posible gracias a que en el código ADN de estas instituciones existen determinadas características del sistema Westfaliano que permiten resolver los problemas de los Estados soberanos, dando igual sus características políticas.

Como hemos visto en los ejemplos que hemos mencionado al principio, el liberalismo se ha enfrentado a diversos problemas y la razón por la que ha sobrevivido ha sido debido a su capacidad para adaptarse a las diferentes tormentas que le han acechado. Hoy en día y frente a la amenazada de Trump del abandono de la OTAN y del liderazgo de este orden liberal, la Francia de Macron, la Alemania de Merkel o el Canadá de Trudeau han dado un paso adelante para defender ese orden creado al final de la II Guerra Mundial. Puede que el Orden Liberal se haya quedado temporalmente sin su jefe, pero este orden se basa en mucho más que en el liderazgo proveniente de la Casa Blanca.

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